Friday, 20 July 2012

Segundas partes ...bastante mejores



Acá va algo que les debía. Mi segundo trabajo en Al Aqabah con Sinai Divers. Ya les dije cómo apareció la oportunidad y que me alquilé un depto. Bueno, al principio todo lo referente a este nuevo empleo como instructura de buceo parecía muy bien. El sueldo fijo el doble del anterior y comisiones en los cursos que aparecieran. Me iban a tramitar el permiso de trabajo y en cuanto se aprobase, el centro de buceo empezaría a pagar mi alquiler, ya que yo tenía que alquilar porque el depto donde vivían los otros instructores no tenía lugar para una persona más. Para mí era mejor porque quería vivir sola pero además después me enteré que el lugar donde vivían los otros era un desastre y estaba lejos del centro, así que mejor.
Me pasarían a buscar a una cuadra de casa con el mini bus de la empresa todos los días y me traían de regreso.Además tenía una hora para almorzar en el comedor de empleados del Mövenpick y que pagaba por el almuerzo algo así como un dinar y medio que es como un euro y medio.
Obviamente el lugar de trabajo era lejos mejor que la cueva del gordo Talal (lo cual no es muy difícil...), pues era un hotel super lindo y sobre la playa. 


Además el reef frente a la playa (Kiwi Reef) donde se hacían la mayoría de los buceos sin bote, es un lugar espectacular con una vida marina impresionante.

Pero bueno, todas las condiciones de trabajo me las dijeron antes que me fuera para Argentina, cuando hicimos los arreglos con el dueño, e inclusive fui un día a ver cómo trabajaban y salí en el barco a bucear con otros instructores y dive masters y fue buenísimo. 
Estaba un colombiano y un francés (al que yo reemplazaría). Fue un día piola y me dio ganas de trabajar con ellos. El centro de buceo parecía super serio e internacional y dentro de un hotel como ése que estaba bárbaro. 
Pero cuando volví a Jordan y a empezar a trabajar, algunas cosas habían cambiado.
Primero, la asistente de la oficina de buceo había renunciado, se había ido a Estados Unidos y no pensaba volver ni a palos y el gerente necesitaba que lo ayudaran con los temas administrativos,planillas Excel, etc. 
Me preguntaron si yo podía hacer parte del tiempo buceo y el resto ayudar con eso y dije que sí. Tenían unas cosas immundas como archivos en la PC que no se entendía nada y re hice todo para hacerlo más eficente, y sobre todo para que reflejara la realidad del dinero que entraba por el buceo, jet ski y un montón de boludeces más.
La verdad estuvo bueno ver cómo manejan el negocio del buceo. Lo bien y lo mal que se hacen las cosas. Pero hasta ahí y nada más. De gerente ya trabajé mucho tiempo y hacerlo otra vez tiene que ser trabajando pocas horas y en un ambiente relajado o sobre todo riéndome mucho ...
Y yo había tomado este trabajo para bucear, ok?

Pero sigo. Pasó algo que es como un karma que yo tengo con los trabajos. Desde que tenía 16 años, cuando empecé a trabajar, hasta ahora debo haber tenido 2 jefes que fueron buenos jefes y de los cuáles realmente aprendí mucho. El resto, o unos inútiles, o medio psicópatas (o enteros), o vagos, o sin idea de nada, o inseguros y gritones o alguna combinación de todas las anteriores. Les iba con un problema y me volvía con dos.
Este empleo no fue la excepción. El gerente hacía como un año y medio que estaba en Jordania y odiaba el Medio Oriente entero. No se bancaba ni hablar con los árabes y cada dos frases lanzaba alguna contra los locales.
Me pregunto por qué no se fue antes, si tanto le jodía estar entre ellos. Pero no. Se iba a quedar hasta diciembre del 2011 en que se iba para Thailandia a laburar en lo que le gustaba más que es la fotografía y mientras, en Al Aqabah, cobraba un buen sueldo, casa y auto gratarola, tratando de rascarse las bolas lo más posible.
Cuando yo llegué y empecé a trabajar parte del tiempo en la oficina de buceo, se dio cuenta que era su gran oportunidad. A los veinte días se fue por tres semanas a su país (Bélgica) a una boda a sacar fotos y a unos conciertos de rock. Yo me quedé haciendo mi laburo y el de él, buceando una vez por semana y sin poder tomarme ni la hora de almuerzo. Cuando volvió, vio que todo marchaba bien y nunca más laburó... Yo hacía todo el papeleo, más atender el mostrador cuando la gente venía a alquilar cosas o salir a bucear. Di algunos cursos (no muchos) y salí con algunos grupos a bucear pero digamos que era 25% buceo y 75% hacer de gerente, mientras el gerente formal se dedicaba al photoshop, Facebook y a criticar árabes.
Yo no me tomaba mi día libre a la semana para poder viajar, como ya les conté. Y esos días de viaje eran como una mini vacación. Cuando volvía tenía todo el trabajo acumulado de esos días, que nadie hacía.
Como yo tengo paciencia, dejé pasar un mes o dos pero un día me desperté dándome cuenta que para hacer ese trabajo de gerente, mejor me volvia a Buenos Aires que tenía mucha más onda que ese pueblito y estando con la gente que quiero o lo hacía en algún hotel, inclusive del mismo pueblo amargo, pero por más guita. 
Pero se vinieron varias cosas juntas que hicieron que me quede. Una fue que vino Sebastián, un argentino que era instructor en Egipto y decidió mudarse a Jordania a ver qué onda. Estuvo solamente un par de meses porque se cansó también de toda la boludez. Pero esos dos meses nos divertimos mucho y sobre todo, compartir otra vez los códigos argentinos de humor hasta para sobrellevar los días más pesados fue muy refrescante. También vino Katia, una rusa bastante tímida amiga de Sebastián, que después de unos días se soltó un poco y pudimos disfrutar algunas salidas juntas y con Sebastián y su novia.

Mi jefe seguía sin hacer nada igual, y esperando que yo renunciara después que él. Si me iba antes, él iba a tener que laburar un poco cuando llegara la pareja que iban a tomar su puesto y el mío a principios de diciembre.
Finalmente en octubre un día que se rayó porque me tomé mi hora de almuerzo y el tuvo que ir una vez al mostrador a atender a un par de personas... se me saltó la térmica, sin hacer mucho ruido pero con impacto. Le dije que estaba pensando en realidad en irme antes de diciembre: nunca había tenido el permiso de trabajo, me seguía pagando mi propio alquiler, la guita del sueldo no era mucha y trabajaba en algo que me aburría bastante y de lo cual no tenía nada para aprender pues ya había arreglado todos los líos. Que había pensado en renunciar pronto y tal vez buscar un trabajo en algo de turismo hasta el momento de irme de Jordania (unos dos meses).... y el pibe entró en pánico y dejó de tirar de la cuerda.
A partir de ahí, me tomé mi hora de almuerzo todos los días para ir a la playa, me fui a bucear al menos día por medio y me tomé un par de dias extra para compensar todas las horas trabajadas de más. Volvía de bucear con una paz que me hacía querer ir a bucear más y más. 

Mi vida laboral cambió y en consecuencia también mi estado de ánimo. Más ligera de espíritu y empezando ya a saborear nuevamente el saber que este trabajo ya estaba en los últimos cien metros.
Avisé a mediados de noviembre que el 5 de diciembre era mi último día (en lugar de quedarme hasta Navidad). Ayudé a pasar el conocimiento al gerente nuevo Sasha y a su mujer Ade, una nicaragüense divina, y dediqué mis últimas semanas en Jordan a vivirlas como turista.... pero eso va en la próxima (y última) entrada de este blog.

Monday, 2 July 2012

Volver a un hogar en el desierto


Hace un año atrás estaba empezando mi segunda etapa de vida en Jordania. Más específicamente en Al Aqaba otra vez.

Los que leyeron la entrada anterior del blog, seguramente pensaron que no volvería más a Jordania, ya que vivir en Aqaba no es lo más divertido del mundo y la primer experiencia laboral no fue muy alentadora. Resumiendo: no aprendí nada nuevo excepto que si uno no está feliz haciendo un trabajo que eligió voluntariamente, se tiene que ir a otro trabajo antes de empezar a sufrirlo.
Sin embargo, me fui de Jordania sabiendo que volvería como a mediados/fines de junio por varias razones.
La primera y principal fue que no quería dejar ese lugar con un sabor amargo vinculado con algo que amo tanto como el buceo.
La segunda fue que la verdad no estaba de ánimo para ponerme a elegir otro destino en ese momento. No tenía espíritu para ponerme a cambiar nuevamente de país.
La tercera, menos profunda pero más práctica, tenía que ver con que me iba de viaje a París, Buenos Aires, Miami y Grand Turk y no tenía ganas de ponerme a armar un equipaje que era como de cuatro maletas, especialmente sin saber dónde iba a ser mi destino final.

Así que ya unos días antes de irme del primer lugar donde vivía (la cueva del gordo nefasto), y estando en Amman, mi amiga Mizette me consiguió una reunión con Rajae, uno de los dueños de un centro de buceo llamado Oasis Divers, que funcionaba dentro del hotel Mövenpick en Tala Bay, un área en el sur de Aqaba donde hay varios hoteles de lujo.
Mi reunión con este Rajae fue muy buena. Él necesitaba un instructor que hablase varios idiomas  para empezar a trabajar a mediados de junio y la verdad el sueldo era el doble que en el lugar anterior. Eso no quiere decir que fuese mucho pero estaba bien. Y ya les contaré los detalles de este segundo trabajo....

Los dos meses fuera de Jordania, fueron un tiempo de descanso, pasarla bien, ver familia y amigos y disfrutar estar en mi propia casa. La posibilidad de tener mi espacio, mis cosas y mis tiempos para hacer algo que disfrutase o para hacer nada.


La primera cosa que hice cuando llegué a Jordania, fue conseguir un depto para alquilar. Rajae se ocupó de conseguirlo en verdad y vi el lugar, e inmediatamente me imaginé viviendo ahí. Algo simple: cocina grande, baño y un dormitorio/living amoblado y bien en el centro de la ciudad. Esto ya fue un cambio enooooorme. Primero porque tenía la libertad de ir y venir a todos lados caminando y además era súper seguro.

Al principio no tenía nada más que los muebles originales que eran horribles. Parece que se esfuerzan por amueblar con las cosas más feas posibles (que ni siquiera son las más baratas) y las combinaciones de colores son impensables. Más allá que casi todo tiene dibujos de camellos, como si ya no hubiera bastantes bichos de esos en las calles... En fin.
Con el tiempo le fui poniendo un poco de onda, dentro de las posibilidades del lugar y lo limitado del buen gusto local. 
Para darles una idea la sala/dormitorio tenía un sofá cama de dudosa apariencia y otras dos camas que las pusieron juntas para dar la impresión de una cama King. Bue... basta decir que los colchones de las dos camas eran de diferentes alturas y por lo tanto, por más que estuviesen juntas, era dormir en una, dormir sobre la otra, o dormir transversal. Así que comencé a alternar las distintas modalidades hasta ver si encontraba una que fuera cómoda.
Los cubrecamas eran una cosa densa, marrón (parece ser el color favorito por allá) con unos arabescos camélidos difíciles de describir y ni un rastro de almohadas. Así que el primer día me fui a comprar al menos algunas almohadas y le puse encima a los colchones unos cubrecamas que dejaron limpitos pero que no sé bien para qué eran. Todos tenían una medida que no cubría la cama ni el sofá, así que como eran 6 cubrecamas me las arreglé para tapar lo que pudiese. Ah, la red para mosquitos era azul, así de paso no combinaba con nada...




Con el tiempo y algún sueldo cobrado, decidí aceptar finalmente el camellaje pero hacerlo uniforme y encontré en una especie de China Town un montón de alfombras finitas de distintos colores pero los mismos dibujos y las puse en el piso, las camas, el sofá, por todos lados y convertí las supuestas mesitas laterales de la cama "King varios niveles" en una ratona para poner la laptop o los pies arriba cuando miraba tele.También compré cubrealmohadas y otras cositas. Mi profe de árabe me regaló un espejo para la pared del dormitorio y listo. No quería tampoco invertir mucho porque ya sabía que era por unos meses solamente. Encontré una foto de mi dormitorio/living después de los cambios. Ya sé, no es gran cosa, pero les aseguro que mi casita se veía bastante más interesante, al menos para mí.




Otra cosa que me hizo sentirme más en casa, fue suscribirme a coach surfing. Lo había usado para ir a Israel (creo que les conté) y quedarme un par de días en Tel Aviv en la casa de un couch surfer. Publiqué mi perfil, diciendo cómo era mi casa, que podía alojar solamente a una persona por vez y que en mi casa no se podía ni fumar ni cocinar carne. Ya saben, no hay intercambio de dinero y si el huésped quiere puede ayudar en algo al anfitrión o regalarle algo. Pero no hay obligaciones.
Fue buenísimo estar en esa red porque tuve varios huéspedes que me permitieron volver a tener charlas interesantes, compartir experiencias de viajeros y salir un poco más, ya fuera para mostrarles Aqaba, ir a cenar, caminar, etc.
El primero fue Lukas, un vegetariano (vegan en realidad) que hacía varios meses que estaba viajando en su bicicleta por el Medio Oriente. El primer día yo me fui a trabajar y le dejé las llaves de la casa. Cuando volví me estaba esperando después de haber limpiado la cocina y el baño de mi casa. Fue una agradable sorpresa. Se quedó un par de noches que fuimos a comer falafel y dejó parte de su equipaje en casa, mientras se iba a Wadi Rum y Petra. Lo vino a buscar luego y se quedó otro día. Después vino un chef de Livia que estaba estudiando en Israel y se quedó un día y me trajo incienso, jabones, cosas para la casa. Me cocinó cocina vegetariana :). 
La siguiente fue Terry, de Bulgaria, que estuvo un par de días y la pasamos muy bien también. Luego Iris, francesa, madre hindú y padre belga. Divina Iris. Era como tener un hija ya que tiene 22 años y su madre es más joven que yo LOL.
Se quedó varios días, fuimos a bucear juntas, a cenar y a sacar fotos de noche por la ciudad. 




Y por último vino Pedro, el español que vive en Palestina, se quedó un par de noches, nos reímos a más no poder y tomamos unos tintos. Después yo me quedé en su casa en Hebrón junto a su amiga española y nos divertimos mucho.
Recibí muchos otros pedidos de alojamiento pero con mis viajes a Israel, Amman y Chipre no daba para recibir a todos pero fue una experiencia excelente.
Las charlas, el compartir experiencias, el ayudarse dando datos para viajar seguro, o simplemente el caminar con otra persona por la ciudad, me hizo mucho más fácil esta segunda etapa en Al Aqabah.
Claro, tengo que hablarles de este segundo trabajo también... pero eso será mañana. Ahora ya tengo que ir a dormir porque mañana temprano tengo ya actividades.
Les mando un gran abrazo a todos.