Hace
un año atrás estaba empezando mi segunda etapa de vida en Jordania.
Más específicamente en Al Aqaba otra vez.
Los que leyeron la entrada anterior del blog, seguramente pensaron que no volvería más a Jordania, ya
que vivir en Aqaba no es lo más divertido del mundo y la primer
experiencia laboral no fue muy alentadora. Resumiendo: no
aprendí nada nuevo excepto que si uno no está feliz haciendo un
trabajo que eligió voluntariamente, se tiene que ir a otro trabajo
antes de empezar a sufrirlo.
Sin
embargo, me fui de Jordania sabiendo que volvería como a
mediados/fines de junio por varias razones.
La primera y principal fue que no quería dejar ese lugar con un sabor amargo vinculado con algo que amo tanto como el buceo.
La segunda fue que la verdad no estaba de ánimo para ponerme a elegir otro destino en ese momento. No tenía espíritu para ponerme a cambiar nuevamente de país.
La tercera, menos profunda pero más práctica, tenía que ver con que me iba de viaje a París, Buenos Aires, Miami y Grand Turk y no tenía ganas de ponerme a armar un equipaje que era como de cuatro maletas, especialmente sin saber dónde iba a ser mi destino final.
Así que ya unos días antes de irme del primer lugar donde vivía (la cueva del gordo nefasto), y estando en Amman, mi amiga Mizette me consiguió una reunión con Rajae, uno de los dueños de un centro de buceo llamado Oasis Divers, que funcionaba dentro del hotel Mövenpick en Tala Bay, un área en el sur de Aqaba donde hay varios hoteles de lujo.
Mi reunión con este Rajae fue muy buena. Él necesitaba un instructor que hablase varios idiomas para empezar a trabajar a mediados de junio y la verdad el sueldo era el doble que en el lugar anterior. Eso no quiere decir que fuese mucho pero estaba bien. Y ya les contaré los detalles de este segundo trabajo....
Los dos meses fuera de Jordania, fueron un tiempo de descanso, pasarla bien, ver familia y amigos y disfrutar estar en mi propia casa. La posibilidad de tener mi espacio, mis cosas y mis tiempos para hacer algo que disfrutase o para hacer nada.
La
primera cosa que hice cuando llegué a Jordania, fue conseguir un
depto para alquilar. Rajae se ocupó de conseguirlo en verdad y vi el
lugar, e inmediatamente me imaginé viviendo ahí. Algo simple:
cocina grande, baño y un dormitorio/living amoblado y bien en el
centro de la ciudad. Esto ya fue un cambio enooooorme. Primero porque
tenía la libertad de ir y venir a todos lados caminando y además
era súper seguro.
Al
principio no tenía nada más que los muebles originales que eran
horribles. Parece que se esfuerzan por amueblar con las cosas más
feas posibles (que ni siquiera son las más baratas) y las
combinaciones de colores son impensables. Más allá que casi todo
tiene dibujos de camellos, como si ya no hubiera bastantes bichos de
esos en las calles... En fin.
Con
el tiempo le fui poniendo un poco de onda, dentro de las
posibilidades del lugar y lo limitado del buen gusto local.
Para darles una idea la sala/dormitorio tenía un sofá cama de dudosa apariencia y otras dos camas que las pusieron juntas para dar la impresión de una cama King. Bue... basta decir que los colchones de las dos camas eran de diferentes alturas y por lo tanto, por más que estuviesen juntas, era dormir en una, dormir sobre la otra, o dormir transversal. Así que comencé a alternar las distintas modalidades hasta ver si encontraba una que fuera cómoda.
Los cubrecamas eran una cosa densa, marrón (parece ser el color favorito por allá) con unos arabescos camélidos difíciles de describir y ni un rastro de almohadas. Así que el primer día me fui a comprar al menos algunas almohadas y le puse encima a los colchones unos cubrecamas que dejaron limpitos pero que no sé bien para qué eran. Todos tenían una medida que no cubría la cama ni el sofá, así que como eran 6 cubrecamas me las arreglé para tapar lo que pudiese. Ah, la red para mosquitos era azul, así de paso no combinaba con nada...
Con el tiempo y algún sueldo cobrado, decidí aceptar finalmente el camellaje pero hacerlo uniforme y encontré en una especie de China Town un montón de alfombras finitas de distintos colores pero los mismos dibujos y las puse en el piso, las camas, el sofá, por todos lados y convertí las supuestas mesitas laterales de la cama "King varios niveles" en una ratona para poner la laptop o los pies arriba cuando miraba tele.También compré cubrealmohadas y otras cositas. Mi profe de árabe me regaló un espejo para la pared del dormitorio y listo. No quería tampoco invertir mucho porque ya sabía que era por unos meses solamente. Encontré una foto de mi dormitorio/living después de los cambios. Ya sé, no es gran cosa, pero les aseguro que mi casita se veía bastante más interesante, al menos para mí.
Otra cosa que me hizo sentirme más en casa, fue suscribirme a coach surfing. Lo había usado para ir a Israel (creo que les conté) y quedarme un par de días en Tel Aviv en la casa de un couch surfer. Publiqué mi perfil, diciendo cómo era mi casa, que podía alojar solamente a una persona por vez y que en mi casa no se podía ni fumar ni cocinar carne. Ya saben, no hay intercambio de dinero y si el huésped quiere puede ayudar en algo al anfitrión o regalarle algo. Pero no hay obligaciones.
Fue buenísimo estar en esa red porque tuve varios huéspedes que me permitieron volver a tener charlas interesantes, compartir experiencias de viajeros y salir un poco más, ya fuera para mostrarles Aqaba, ir a cenar, caminar, etc.
El primero fue Lukas, un vegetariano (vegan en realidad) que hacía varios meses que estaba viajando en su bicicleta por el Medio Oriente. El primer día yo me fui a trabajar y le dejé las llaves de la casa. Cuando volví me estaba esperando después de haber limpiado la cocina y el baño de mi casa. Fue una agradable sorpresa. Se quedó un par de noches que fuimos a comer falafel y dejó parte de su equipaje en casa, mientras se iba a Wadi Rum y Petra. Lo vino a buscar luego y se quedó otro día. Después vino un chef de Livia que estaba estudiando en Israel y se quedó un día y me trajo incienso, jabones, cosas para la casa. Me cocinó cocina vegetariana :).
La siguiente fue Terry, de Bulgaria, que estuvo un par de días y la pasamos muy bien también. Luego Iris, francesa, madre hindú y padre belga. Divina Iris. Era como tener un hija ya que tiene 22 años y su madre es más joven que yo LOL.
Se quedó varios días, fuimos a bucear juntas, a cenar y a sacar fotos de noche por la ciudad.
Y por último vino Pedro, el español que vive en Palestina, se quedó un par de noches, nos reímos a más no poder y tomamos unos tintos. Después yo me quedé en su casa en Hebrón junto a su amiga española y nos divertimos mucho.
Recibí muchos otros pedidos de alojamiento pero con mis viajes a Israel, Amman y Chipre no daba para recibir a todos pero fue una experiencia excelente.
Las charlas, el compartir experiencias, el ayudarse dando datos para viajar seguro, o simplemente el caminar con otra persona por la ciudad, me hizo mucho más fácil esta segunda etapa en Al Aqabah.
Claro, tengo que hablarles de este segundo trabajo también... pero eso será mañana. Ahora ya tengo que ir a dormir porque mañana temprano tengo ya actividades.
Les mando un gran abrazo a todos.
Otra cosa que me hizo sentirme más en casa, fue suscribirme a coach surfing. Lo había usado para ir a Israel (creo que les conté) y quedarme un par de días en Tel Aviv en la casa de un couch surfer. Publiqué mi perfil, diciendo cómo era mi casa, que podía alojar solamente a una persona por vez y que en mi casa no se podía ni fumar ni cocinar carne. Ya saben, no hay intercambio de dinero y si el huésped quiere puede ayudar en algo al anfitrión o regalarle algo. Pero no hay obligaciones.
Fue buenísimo estar en esa red porque tuve varios huéspedes que me permitieron volver a tener charlas interesantes, compartir experiencias de viajeros y salir un poco más, ya fuera para mostrarles Aqaba, ir a cenar, caminar, etc.
El primero fue Lukas, un vegetariano (vegan en realidad) que hacía varios meses que estaba viajando en su bicicleta por el Medio Oriente. El primer día yo me fui a trabajar y le dejé las llaves de la casa. Cuando volví me estaba esperando después de haber limpiado la cocina y el baño de mi casa. Fue una agradable sorpresa. Se quedó un par de noches que fuimos a comer falafel y dejó parte de su equipaje en casa, mientras se iba a Wadi Rum y Petra. Lo vino a buscar luego y se quedó otro día. Después vino un chef de Livia que estaba estudiando en Israel y se quedó un día y me trajo incienso, jabones, cosas para la casa. Me cocinó cocina vegetariana :).
La siguiente fue Terry, de Bulgaria, que estuvo un par de días y la pasamos muy bien también. Luego Iris, francesa, madre hindú y padre belga. Divina Iris. Era como tener un hija ya que tiene 22 años y su madre es más joven que yo LOL.
Se quedó varios días, fuimos a bucear juntas, a cenar y a sacar fotos de noche por la ciudad.
Y por último vino Pedro, el español que vive en Palestina, se quedó un par de noches, nos reímos a más no poder y tomamos unos tintos. Después yo me quedé en su casa en Hebrón junto a su amiga española y nos divertimos mucho.
Recibí muchos otros pedidos de alojamiento pero con mis viajes a Israel, Amman y Chipre no daba para recibir a todos pero fue una experiencia excelente.
Las charlas, el compartir experiencias, el ayudarse dando datos para viajar seguro, o simplemente el caminar con otra persona por la ciudad, me hizo mucho más fácil esta segunda etapa en Al Aqabah.
Claro, tengo que hablarles de este segundo trabajo también... pero eso será mañana. Ahora ya tengo que ir a dormir porque mañana temprano tengo ya actividades.
Les mando un gran abrazo a todos.


Que entretenido este blog me gusto mucho un abrazo desde Chile
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