Si
bien tengo unas cuantas entradas preparadas para el blog, hoy
necesito poner ésta que estoy escribiendo a pocas horas de haber
regresado del Festival de Tango de Jordan. El segundo que se hace
aquí, organizado por el estudio de tango llamado The Tango Studio creado y dirigido por
una pareja de jordanos, Mohammad y Dareen, que recibe un grupo
numeroso de adictos a nuestra música rioplatense que va creciendo
día a día en la capital del país.
El año pasado, el festival se repartió en milongas y clases y paseos en Amman, Jerrash, Petra y Wadi Rum. Muchísima gente vino de muchos países de Europa. Este año vino menos gente debido a la situación política de los países que nos rodean. Ya saben, la gente se asusta bastante pensando que les va a tocar algo por estar en un país vecino... Lo de siempre.
Si
tengo que resumirles la experiencia de este festival, es super fácil:
fueron los cuatro días más felices que he pasado en Jordania desde
que he llegado. Una gente extraordinaria, que ama el tango y disfruta
aprender y bailar. Muchos de ellos, excelentes bailarines, otros
entusiastas estudiantes y todos apasionados por nuestra danza. Cada
uno cuando me preguntaba de dónde era y yo le contestaba que era de
Argentina, me decía: - Ah, entonces sos una gran bailarina de
tango!. Y yo le contestaba: No! Soy una amante del tango, que no es
lo mismo.... Porque es la verdad. No tengo mucha continuidad con mi
práctica de tango (algo que tengo que cambiar empezando por mudarme
a algún lugar donde la gente baile....y pasarme un par de meses
enteros en Buenos Aires tomando clases y practicando diariamente ) y
eso hace que cometa errores y además no progrese demasiado en mi
nivel, pero igual disfruto mucho bailando y aprendo en cada clase y
cada oportunidad que tengo.
Sumado
a los estudiantes de este estudio donde se mezclan jordanos, con
ingleses, canadienses, ucranianos y otros, había personas de otros
países que vinieron para el festival específicamente. Entre ellas
una española divina que trabaja en la embajada de España en Etiopía
y su hija que vive en España. Marisa y María. Y por supuesto los
profesores invitados que eran los que daban los talleres especiales
del festival: Leo Calvelli y Eugenia Usandivaras, una pareja de argentinos que viven en
Italia.
Acá con Mohammad y Dareen que me hicieron sentir tan como en casa durante todo el festival y con muchas ganas de volver a Amman a participar de sus clases y milongas.
Acá con Mohammad y Dareen que me hicieron sentir tan como en casa durante todo el festival y con muchas ganas de volver a Amman a participar de sus clases y milongas.
Todo
estuvo armado de una manera divertida y cálida. Los dos primeros
días con clases a la tardecita en el estudio y a la noche milongas
en dos hoteles muy lindos de Amman. Al comienzo de las primeras
clases de cada día, me pidieron que ayudase a traducir porque los
profes argentinos hablan muy bien francés pero con el inglés
andaban menos seguros así que di una mano en eso hasta que la
traductora más oficial llegaba (una colombiana adorable) y Leo,
después de la primer clase, ya me dijo que había disfrutado mucho
las traducciones que yo hacía porque le daba la libertad de
expresarse en una forma re porteña y sabía que yo podía
interpretarlo y pasarlo al inglés tal cual. Esas cosas que uno
entiende al toque pero que es difícil explicar a otro que habla
español pero es otro español.
Ya a
los 15 minutos de encontrarnos con Leo y Eugenia era como haber
estado tomando clases con ellos desde siempre. Se estableció ese
vínculo de onda que se da entre gente que vive afuera pero conserva
el humor familiar tan nuestro.
Ellos
ya habían estado para el Festival del año anterior y son muy
queridos por la gente del estudio.
Luego
el viernes a la mañana, parte del grupo se quedó en Amman y el
resto fuimos a continuar la segunda parte del Festival en Wadi Rum.
Un desierto a 35 kilómetros al norte de Aqaba. Hermoso lugar en el
que yo ya estuve hace unos meses cuando Moni vino y en el que uno
puede quedarse a acampar. Detalle importante sobre este campamento donde estuvimos que se llama Jabal Rum Camp. Acá pueden ver nuestras carpas que van desde las más simples con dos camitas con sábanas, frazadas, toallas, etc. hasta las super cool con cama matrimonial y baño adentro. Los baños en este campamento (para los que nos tocaron carpas no "en suite", están muy buenos con montones de duchas y toilettes, todo muy limpio con agua caliente. Todo bien. No todos los campamentos son así. Los hay más simples, donde las instalaciones son más modestas y además no se puede hacer ruido, escuchar música, etc.
La
tercera y cuarta milonga se realizarían allí pero ya no más
clases.
Llegamos
cuando ya era de noche, comimos una cena muy buena y nos asignaron
las carpas. Después nos fuimos a tomar duchas y prepararnos para
bailar. Un detalle: Había un grupo de franceses que estaban bailando
(bue, bailando... intentando bailar música árabe que es parte del
entretenimiento del campamento...).
Cuando
se terminó, se sentaron todos alrededor y nosotros que no éramos ya
más de 6 o 7 parejas de baile, salimos a bailar tango y los
franceses nos miraban así con esa falta de expresión tipo cara de
vaca que ve pasar el tren... (o podríamos decir cara de perro que se
lo están culeando...) lo cual era un poco incómodo porque nos
sentíamos como ratas de laboratorio.
Así
que Leo paró todo y ofreció una clase de tango a los franceses.
Primero ninguno se animó así que nos pusimos a invitarlos con
cierta presión a que salieran a la pista a intentarlo al menos,
utilizando desde métodos sutiles de convencimiento (¨miren que
buena oportunidad de probar los primeros pasos de tango con
profesores venidos de Argentina....¨), hasta la pública
humillación, como en mi caso, de arrodillarme frente a un francés y
suplicarle delante de su esposa que me concediera el honor de hacer
sus primeros pasos en el tango conmigo.... Obvio que lo hizo je je
Y
bailamos unas horas. Muy loco bailar en un lugar donde alrededor hay
beduinos y camellos, en el medio del desierto con el cielo más
estrellado que vi en mi vida . Teniendo que cambiar los tacos por
zapatillas porque hay arena sobre la pista por todos lados. Pero muy
lindo. El sábado fuimos a la mañana a hacer un recorrido en jeep
por la reserva que yo ya conocía pero estuvo bueno hacerlo con todo
el grupo. Era arena roja. Divertirse como en el colegio en viaje de
egresados. Reirse de boludeces. De todos, de uno, de lo que ves. Todo
muy relajado.
Acá los profes argentinos Eugenia Usandivaras y Leo Calvelli (dos divinos y con los cuales me sentí como si los conociera de toda la vida...), bailando sobre la arena para la hinchada ...
Acá los profes argentinos Eugenia Usandivaras y Leo Calvelli (dos divinos y con los cuales me sentí como si los conociera de toda la vida...), bailando sobre la arena para la hinchada ...
Volvimos,
almorzamos, todos muertos de calor y sueño porque la noche anterior
nos quedamos hasta re tarde con Leo y Eugenia que juntamente con las
españolas me han hecho reir hasta las lágrimas y el dolor de
estómago. Creo que nunca me he reído así estando en Jordania. Nos
hemos pasado horas charlando, contando chistes mientras nos tomábamos
unos tragos aguados y fumando narguille después de las milongas, de
esa manera que uno solamente puede hacer cuando comparte el idioma,
el humor y esos códigos locales porteños mezclados con los
madrileños.
Fue
genial.
Esta mañana fui yo la primera que se fue. En el campamento había un grupo de franceses que venían en bus a Aqaba y se ofrecieron a traerme porque el resto del grupo se volvía a Amman. Fue difícil dejar a mis compañeros de milonga y de risas. Pero lo hice con mucha alegría y agradecimiento. Realmente disfruté tanto estos días, que ahora sé que quiero y necesito vivir mejor y más feliz estos meses que me quedan acá. No puedo aceptar menos.
Esta mañana fui yo la primera que se fue. En el campamento había un grupo de franceses que venían en bus a Aqaba y se ofrecieron a traerme porque el resto del grupo se volvía a Amman. Fue difícil dejar a mis compañeros de milonga y de risas. Pero lo hice con mucha alegría y agradecimiento. Realmente disfruté tanto estos días, que ahora sé que quiero y necesito vivir mejor y más feliz estos meses que me quedan acá. No puedo aceptar menos.
Me di
cuenta que vine acá para disfrutar el buceo y ni siquiera estoy
buceando lo suficiente porque estoy mucho más tiempo fuera del agua
que dentro de ella, simplemente porque estoy haciendo muy bien el
trabajo de organización y papeleo del dive centre, entonces quieren
que siga haciéndolo...
Casi
no estoy enseñando a bucear. Y no es lo que me hace feliz. Entonces
como dicen acá Khalas! Suficiente. A bucear más y si no, me voy
antes de lo previsto. Más buceo y a buscar más oportunidades de
viajar más a Amman u otros lados donde pueda bailar tango, desde
ahora hasta el momento que me vaya a París en mi camino a Buenos
Aires. Yo creo que si uno toma una decisión de cambiar su vida, de
dejar atrás su hogar, sus afectos, una parte tan fuerte de su
corazón para ir detrás de algo que desea y que es visceral como es
para mí el buceo y la vida al aire libre... y no lo hace, de qué
vale el cambio? Así que … bueno, nada. A bucear, a bailar tango, a
viajar más por acá hasta el momento de despertar en el medio de la
noche sabiendo cuál es el próximo destino. La vida es para mí un
día por vez. Pero de ese día tenemos que hacer lo mejor. Aquello
que nos llene el corazón.
Cuando
buceo siente el corazón pleno. Cuando bailo siento el corazón
pleno. También cuando me río a carcajadas. Cuando estoy con la
gente que amo. Cuando viajo. Cuando me tiro entre mis almohadones en
mi casa de Buenos Aires y respiro ese olor a ¨mi lugar¨. Cuando
escribo. Cuando enseño y/o aprendo, especialmente idiomas.
Releo
lo que escribí y me siento bendecida. Mi corazón está pleno en
muchos casos. Tengo que aprovechar todas esas oportunidades.
Aquí,
en Al Aqaba, el lugar que elegí este año para vivir, astutamente o
en una elección hecha como el culo en la desesperación de encontrar
pronto un trabajo y olvidarme de un amor destructivo, como sea. De
todas esas cosas puedo bucear, escribir, bailar sola, viajar un poco,
ponerme las pilas para aprender más árabe. Ok. A hacer eso
entonces. Lo más posible. Lo mejor posible.
Que de
siete cosas, son dos bien y tres más o menos. Y las otras tres
(reirme a carcajadas, disfrutar mi propio hogar y estar con quienes
amo) ya vendrán cuando esté en otros lugares pronto, pronto. En
Beirut en octubre, en Francia cuando tal vez vea a Marcela y Liliana
de pasadita, o en Madrid visitando a Pato o a Alejandra o a
Alejandro, en la isla, o Miami y :) en Argentina el mayor tiempo
posible hasta mi próximo trabajo.
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