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Wednesday, 8 August 2012

Y se termina acá .... creo :)



A ver... dejáme pensar: vacaciones or trabajar?
Sí, lo sé. Uno no sabe si es una pregunta sarcástica o simplemente pelotuda. Bueno, tal vez las dos.
Sin embargo, créanlo o no, hay muchísima gente que dice: - Noooo. Yo no sabría qué hacer sin trabajar (suponiendo que uno tiene algo de plata para mantenerse, obviooooo!). Me aburriría!
Por favor, a dejarse de joder. La vida está llena de cosas para hacer, para disfrutar, para aprender, lugares para recorrer, cosas por conocer. Nunca me aburrí en toda mi vida, no veo por qué empezaría ahora...
Así que una vez que renuncié a Sinai Divers, me dediqué a disfrutar el vivir en Al Aqabah, pasear por Amman y otros lugares y disfrutar Jordania con la visión de los que van a hacer turismo. Sin esta cosa de: Me tengo que acostar temprano porque mañana trabajo. O tengo un par de horitas para caminar un poco porque estoy en el laburo todo el día. Etc. Etc.
No recuerdo exactamente la fecha (debería chequear mi diario) pero alrededor del 5 o 6 de diciembre del 2011 fue mi último día de trabajo en el centro de buceo y empezaron mis ¨vacaciones locales¨que me mostraron un lado distinto, por ejemplo, de Al Aqabah. Supongo que la ciudad no cambió, ni su gente, ni sus costumbres, pero yo con todo el día para mí, empecé a caminar en horarios en que estaba en el trabajo y descubrir rincones, colores, olores e imágenes totalmente distintas.
Mis salidas a hacer mi caminata diaria de una hora, con un buzo que me tapaba el cabello y me permitía parece un tipito más, eran un disfrute de explorar barrios nuevos mientras iba con mi iPod y mi música a full, disfrutando ese aire fresco de la tardecita y cómo las luces de la ciudad empezaban a aparecer. 

Tuve tiempo de sentarme en una placita a 4 cuadras de casa que nunca había visto.  Y de sentarme cerca de una de las miles mezquitas que había por ahí, a escuchar el llamado de la plegaria y ver el movimiento alrededor.
Mi adorable profe de árabe, me enseñó a cocinar falafel y nos pasamos un día juntas charlando de todo y preparando los ingredientes, cocinando y finalmente comiendo.


Arreglamos con mi amiga Mizette para vernos en Amman, donde ella vivía y estaba preparando su mudanza a Dubai, e ir juntas al Mar Muerto. Así que un día me tomé el bus a Amman, fui a su casa y de allí partimos a dar una vuelta lindísima conociendo la costa del Mar Muerto y explorando un poco el área. Fue muy interesante y, después de mis viajes locales turísticos de los primeros meses del año, no había hecho algo así dentro de Jordania.



Apenas volví a me fui un par de días a Israel pero eso ya se los conté en otra entrada. Y volví a casa a preparar mi equipaje y mudanza que llevó un tiempo y esfuerzo que se imaginarán. Mi equipaje llego a  varias maletas, así que por las restricciones actuales de las aerolíneas, más el garrón que es viajar con muchas cosas, mandé un par por DHL. Les tuve que mostrar en el mapa y deletrar Turks and Caicos (donde estaba enviando las cosas) porque no tenían ni idea dónde estaba y me dijeron que era la primera vez desde que están en Aqaba que alguien envía algo a ese lugar :)
Así que 14 y 15 de diciembre yo empacando y preparándome para el viernes 16, que mi amiga Abeer me llevaba en auto a Amman así esa noche podía ir a la milonga de fin de año del estudio de tango donde hice las clases allá por septiembre.
Abeer también es alumna del mismo estudio y estaba feliz de poder hacer el viaje en auto a Amman conmigo, para poder charlarnos TODO!
Y así fue. Viernes 16 nos fuimos a la milonga que estuvo muy linda y fue una forma muy argentina de despedirme de Jordania.

Fue una carrera contra el tiempo también, ya que el 17 al mediodía me tomé el bus de regreso a Aqaba y el domingo a la noche partía nuevamente con vuelo a Amman y de ahi vuelo a París.
Pero todo valió la pena. Tuve tiempo de estar en mi casa y dejar todo ordenado y limpio para quien fuera a vivir luego allí, me fui a comer falafel a mi sitio favorito, a tomar mi té chai a mi café Gloria Jeans y esperar con ya todo listo a mi taxista local, Sammy.
Disfrutó mucho cada día desde el 5 de diciembre hasta el 18 a la tardecita que me tomé el vuelo a Amman, donde pasé la noche en el aeropuerto.
Una vez que pasé la instancia difícil de hacerles entender a los empleados de Royal Jordanian que quería chequear mi equipaje esa noche para París (sino, me quedaba sentada entre mis maletas porque no hay lugar donde uno pueda dejarlas), todo bien.
Mi amigo Zaidan (mi primer alumno de buceo), me fue a buscar como a las 11 de la noche y fuimos a tomar café (restaurantes cerrados en todos lados) y me llevó al aeropuerto como a la 1 de la mañana lo que me hizo la estadía más corta. 
Me dormí todo en los bancos del área de pre embarque y a la mañana desayuné y me tomé mi vuelo a París. 

Fue una sensación extraña. Tenía muchas ganas de irme a París y volver a re encontrarme con ¨mi mundo occidental¨y, sin embargo, una parte de mí, aquélla que se emociona al escuchar el llamado a la plegaria, que aprendió a familiarizarse con esta tierra tan difícil de incorporar a mi vida, sintió aquel agujerito en la panza de todos los adioses.
Fue un año difícil, de mucha soledad y frustración en algunos aspectos, pero también un año de mucho crecimiento para mí.
Aprendí muchísimo de mí misma. Aprendí que puedo hacer mi hogar en cualquier lado pero que ahora voy a elegir aquellos lugares donde pueda expresarme libremente. Donde pueda abrazar y besar en público, donde me sienta "una persona más" . donde encuentre cosas para hacer que me alegren, donde pueda bailar, donde pueda bucear, donde estén mis amigos o pueda contactarlos on line cuando quiera. Donde pueda encontrar amigos nuevos que se transformen en mi familia local. 

Aprendí que tal vez mejor trabajar en algo que me guste sin ser el buceo y que me permita tener mucho tiempo libre y bucear como actividad elegida. 
Comprobé una vez más que el amor de mi familia y amigos es lo más grande que tengo en la vida. Y que extrañarlos a veces duele más de lo que uno quisiera. Y que internet acorta un montón las distancias y es fantástico ver y hablar en Skype, pero nada puede reemplazar lo que uno siente en el abrazo. En el reir juntos hasta tener dolor de panza y que se te salten las lágrimas y en el llorar juntos hasta que uno dice: bueno basta, che. Vamos a pedir una pizza y listo :)

Aunque ellas no sepan castellano (o algo, pero seguro que no saben "porteño") igual quiero escribir acá mis gracias enormes a mis amigas jordanas. Mizette que compartió conmigo charlas de café (bue, de martinis y café...) como si nos conociésemos desde siempre tanto en Aqaba como en Amman, y me albergó en su casa de Amman, donde su cuarto de huéspedes pasó a ser "el cuarto de Estela". Que pasó conmigo la maañana de mi cumple en la playa y me llevó a tomar unos tragos a la noche, justo un par de días antes de salir para mi viaje de mitad de año a Argentina, mientras imaginábamos/planeábamos viajes a lugares desconocidos en un futuro distante pero lleno de posibilidades.


A Jackie, mi profe de árabe, que me recibió en su familia desde el principio y me permitió compartir charlas, comidas e historias Que me preparó una torta de chocolate para mi cumple y junto a sus hijos Ohan y Lily me cantaron el Feliz Cumple y yo tratando de apartar el nudo en la garganta y reemplazarlo por una sucesión de "gracias" en todos los idiomas que la emoción me hacía confundir.


Y a Abeer que apareció en mi vida en septiembre, para el Jordan Tango Festival y nos re encontramos en diciembre como les conté antes, que me dio su casa para esa noche y todas las que quiera pasar nuevamente en Amman prometiéndome volver a Argentina, donde vivió unas semanas hermosas llenas de tango y amigos, y quedarse en casa.


Me fui de Jordania con los recuerdos de los mejores momentos, pues esa es mi filosofía. Uno aprende de los buenos y los no tan buenos, pero prefiero focalizar mi memoria en las imágenes y sensaciones que acompañan a los mejores. 
Mis amigas son parte de ellos. También el tango en Jordan que me hizo reconectar con lo que me hace bien. Y los momentos buceando en ese Mar Rojo con una visibilidad increíble. Los mini viajes a Petra y Wadi Rum. La visita de Moni. La experiencia de couch surfing. Conocer y disfrutar Israel. 
Fue una experiencia fuerte, interesante y rica. Y parte de ella, tuve la posibilidad de compartirla con ustedes.
Dejo acá el blog, pero ya nos encontraremos en otro donde les cuente sobre mi vida después del Medio Oriente. Y prometo que, si vuelvo por aquellas tierras, enriqueceré éste con nuevas cosas, inshallah.

Besos y abrazos, mis queridos.
Shukran u ma'a salama.


Monday, 19 September 2011

Un feliz rincón de Buenos Aires en Jordan


Si bien tengo unas cuantas entradas preparadas para el blog, hoy necesito poner ésta que estoy escribiendo a pocas horas de haber regresado del Festival de Tango de Jordan. El segundo que se hace aquí, organizado por el estudio de tango llamado The Tango Studio creado y dirigido por una pareja de jordanos, Mohammad y Dareen, que recibe un grupo numeroso de adictos a nuestra música rioplatense que va creciendo día a día en la capital del país.

El año pasado, el festival se repartió en milongas y clases y paseos en Amman, Jerrash, Petra y Wadi Rum. Muchísima gente vino de muchos países de Europa. Este año vino menos gente debido a la situación política de los países que nos rodean. Ya saben, la gente se asusta bastante pensando que les va a tocar algo por estar en un país vecino... Lo de siempre.
Si tengo que resumirles la experiencia de este festival, es super fácil: fueron los cuatro días más felices que he pasado en Jordania desde que he llegado. Una gente extraordinaria, que ama el tango y disfruta aprender y bailar. Muchos de ellos, excelentes bailarines, otros entusiastas estudiantes y todos apasionados por nuestra danza. Cada uno cuando me preguntaba de dónde era y yo le contestaba que era de Argentina, me decía: - Ah, entonces sos una gran bailarina de tango!. Y yo le contestaba: No! Soy una amante del tango, que no es lo mismo.... Porque es la verdad. No tengo mucha continuidad con mi práctica de tango (algo que tengo que cambiar empezando por mudarme a algún lugar donde la gente baile....y pasarme un par de meses enteros en Buenos Aires tomando clases y practicando diariamente ) y eso hace que cometa errores y además no progrese demasiado en mi nivel, pero igual disfruto mucho bailando y aprendo en cada clase y cada oportunidad que tengo.
Sumado a los estudiantes de este estudio donde se mezclan jordanos, con ingleses, canadienses, ucranianos y otros, había personas de otros países que vinieron para el festival específicamente. Entre ellas una española divina que trabaja en la embajada de España en Etiopía y su hija que vive en España. Marisa y María. Y por supuesto los profesores invitados que eran los que daban los talleres especiales del festival: Leo Calvelli y Eugenia Usandivaras, una pareja de argentinos que viven en Italia.
Acá con Mohammad y Dareen que me hicieron sentir tan como en casa durante todo el festival y con muchas ganas de volver a Amman a participar de sus clases y milongas.





Todo estuvo armado de una manera divertida y cálida. Los dos primeros días con clases a la tardecita en el estudio y a la noche milongas en dos hoteles muy lindos de Amman. Al comienzo de las primeras clases de cada día, me pidieron que ayudase a traducir porque los profes argentinos hablan muy bien francés pero con el inglés andaban menos seguros así que di una mano en eso hasta que la traductora más oficial llegaba (una colombiana adorable) y Leo, después de la primer clase, ya me dijo que había disfrutado mucho las traducciones que yo hacía porque le daba la libertad de expresarse en una forma re porteña y sabía que yo podía interpretarlo y pasarlo al inglés tal cual. Esas cosas que uno entiende al toque pero que es difícil explicar a otro que habla español pero es otro español.

Ya a los 15 minutos de encontrarnos con Leo y Eugenia era como haber estado tomando clases con ellos desde siempre. Se estableció ese vínculo de onda que se da entre gente que vive afuera pero conserva el humor familiar tan nuestro.

Ellos ya habían estado para el Festival del año anterior y son muy queridos por la gente del estudio.

Luego el viernes a la mañana, parte del grupo se quedó en Amman y el resto fuimos a continuar la segunda parte del Festival en Wadi Rum. Un desierto a 35 kilómetros al norte de Aqaba. Hermoso lugar en el que yo ya estuve hace unos meses cuando Moni vino y en el que uno puede quedarse a acampar. Detalle importante sobre este campamento donde estuvimos que se llama Jabal Rum Camp. Acá pueden ver nuestras carpas que van desde las más simples con dos camitas con sábanas, frazadas, toallas, etc. hasta las super cool con cama matrimonial y baño adentro. Los baños en este campamento (para los que nos tocaron carpas no "en suite", están muy buenos con montones de duchas y toilettes, todo muy limpio con agua caliente. Todo bien. No todos los campamentos son así. Los hay más simples, donde las instalaciones son más modestas y además no se puede hacer ruido, escuchar música, etc.

La tercera y cuarta milonga se realizarían allí pero ya no más clases.
Llegamos cuando ya era de noche, comimos una cena muy buena y nos asignaron las carpas. Después nos fuimos a tomar duchas y prepararnos para bailar. Un detalle: Había un grupo de franceses que estaban bailando (bue, bailando... intentando bailar música árabe que es parte del entretenimiento del campamento...).
Cuando se terminó, se sentaron todos alrededor y nosotros que no éramos ya más de 6 o 7 parejas de baile, salimos a bailar tango y los franceses nos miraban así con esa falta de expresión tipo cara de vaca que ve pasar el tren... (o podríamos decir cara de perro que se lo están culeando...) lo cual era un poco incómodo porque nos sentíamos como ratas de laboratorio.
Así que Leo paró todo y ofreció una clase de tango a los franceses. Primero ninguno se animó así que nos pusimos a invitarlos con cierta presión a que salieran a la pista a intentarlo al menos, utilizando desde métodos sutiles de convencimiento (¨miren que buena oportunidad de probar los primeros pasos de tango con profesores venidos de Argentina....¨), hasta la pública humillación, como en mi caso, de arrodillarme frente a un francés y suplicarle delante de su esposa que me concediera el honor de hacer sus primeros pasos en el tango conmigo.... Obvio que lo hizo je je
Y bailamos unas horas. Muy loco bailar en un lugar donde alrededor hay beduinos y camellos, en el medio del desierto con el cielo más estrellado que vi en mi vida . Teniendo que cambiar los tacos por zapatillas porque hay arena sobre la pista por todos lados. Pero muy lindo. El sábado fuimos a la mañana a hacer un recorrido en jeep por la reserva que yo ya conocía pero estuvo bueno hacerlo con todo el grupo. Era arena roja. Divertirse como en el colegio en viaje de egresados. Reirse de boludeces. De todos, de uno, de lo que ves. Todo muy relajado.
Acá los profes argentinos Eugenia Usandivaras y Leo Calvelli (dos divinos y con los cuales me sentí como si los conociera de toda la vida...), bailando sobre la arena para la hinchada ...

Volvimos, almorzamos, todos muertos de calor y sueño porque la noche anterior nos quedamos hasta re tarde con Leo y Eugenia que juntamente con las españolas me han hecho reir hasta las lágrimas y el dolor de estómago. Creo que nunca me he reído así estando en Jordania. Nos hemos pasado horas charlando, contando chistes mientras nos tomábamos unos tragos aguados y fumando narguille después de las milongas, de esa manera que uno solamente puede hacer cuando comparte el idioma, el humor y esos códigos locales porteños mezclados con los madrileños. Fue genial. 




Esta mañana fui yo la primera que se fue. En el campamento había un grupo de franceses que venían en bus a Aqaba y se ofrecieron a traerme porque el resto del grupo se volvía a Amman. Fue difícil dejar a mis compañeros de milonga y de risas. Pero lo hice con mucha alegría y agradecimiento. Realmente disfruté tanto estos días, que ahora sé que quiero y necesito vivir mejor y más feliz estos meses que me quedan acá. No puedo aceptar menos.

Me di cuenta que vine acá para disfrutar el buceo y ni siquiera estoy buceando lo suficiente porque estoy mucho más tiempo fuera del agua que dentro de ella, simplemente porque estoy haciendo muy bien el trabajo de organización y papeleo del dive centre, entonces quieren que siga haciéndolo...

Casi no estoy enseñando a bucear. Y no es lo que me hace feliz. Entonces como dicen acá Khalas! Suficiente. A bucear más y si no, me voy antes de lo previsto. Más buceo y a buscar más oportunidades de viajar más a Amman u otros lados donde pueda bailar tango, desde ahora hasta el momento que me vaya a París en mi camino a Buenos Aires. Yo creo que si uno toma una decisión de cambiar su vida, de dejar atrás su hogar, sus afectos, una parte tan fuerte de su corazón para ir detrás de algo que desea y que es visceral como es para mí el buceo y la vida al aire libre... y no lo hace, de qué vale el cambio? Así que … bueno, nada. A bucear, a bailar tango, a viajar más por acá hasta el momento de despertar en el medio de la noche sabiendo cuál es el próximo destino. La vida es para mí un día por vez. Pero de ese día tenemos que hacer lo mejor. Aquello que nos llene el corazón.

Cuando buceo siente el corazón pleno. Cuando bailo siento el corazón pleno. También cuando me río a carcajadas. Cuando estoy con la gente que amo. Cuando viajo. Cuando me tiro entre mis almohadones en mi casa de Buenos Aires y respiro ese olor a ¨mi lugar¨. Cuando escribo. Cuando enseño y/o aprendo, especialmente idiomas.

Releo lo que escribí y me siento bendecida. Mi corazón está pleno en muchos casos. Tengo que aprovechar todas esas oportunidades.

Aquí, en Al Aqaba, el lugar que elegí este año para vivir, astutamente o en una elección hecha como el culo en la desesperación de encontrar pronto un trabajo y olvidarme de un amor destructivo, como sea. De todas esas cosas puedo bucear, escribir, bailar sola, viajar un poco, ponerme las pilas para aprender más árabe. Ok. A hacer eso entonces. Lo más posible. Lo mejor posible.

Que de siete cosas, son dos bien y tres más o menos. Y las otras tres (reirme a carcajadas, disfrutar mi propio hogar y estar con quienes amo) ya vendrán cuando esté en otros lugares pronto, pronto. En Beirut en octubre, en Francia cuando tal vez vea a Marcela y Liliana de pasadita, o en Madrid visitando a Pato o a Alejandra o a Alejandro, en la isla, o Miami y :) en Argentina el mayor tiempo posible hasta mi próximo trabajo.
Bueno, obvio, ustedes pueden acortar este tiempo de espera rompiendo el chanchito y viniendo a visitarme.... Siempre hay lugar para uno, y dos si nos apretamos un poco. Ya saben.Par de fotitos del Festival y demás, y después les mando el link de Facebook cuando tenga las demás.