Tuesday, 24 April 2012

Palabras, pelis, censura y silencio



Esto fue escrito en noviembre del 2011 :)

Mucho antes de venir por estos lados, ya me parecía interesante el idioma árabe. Por allá por 2001 pensé en estudiarlo pero al final me decidí por estudiar alemán. Aún así, los años siguientes, siempre siguió en mi cabeza esa idea de cuán interesante sería sumar a mi lista de idiomas extranjeros el árabe. Ya no pienso igual.
Mucho tiempo pensé que cuando alguien vive un tiempo en un lugar, si no aprende el idioma, es simplemente porque no tiene interés en integrarse o no le gusta la cultura, no se siente parte de ella ni quiere hacerlo. Sigo pensando lo mismo. Y aplica perfectamente a mi pérdida de interés por el idioma árabe.
Si bien he aprendido un poco y pienso seguir aprendiendo en las pocas semanas que me quedan de estar acá (detalles sobre eso en otra entrada del blog... je je ), la verdad es que no me importa mucho el hecho que hablo solamente un poco como para zafar. Todo gracias a Jacky Bedrossian, mi profesora de árabe que, además, hizo un librito bárbaro que me sirvió para salir del paso muchas veces.
Digamos que mi conocimiento alcanza para las conversaciones básicas, saludos, las cosas que necesito para comprar algo, para el trabajo y punto. Obvio que he adoptado algunas palabras y expresiones que están muy buenas y mezclo hasta sin darme cuenta en cualquier otro idioma sea castellano, inglés o lo que sea, pero en líneas generales no me interesa no entender lo que dicen y tener que hablar otros idiomas con la gente alrededor.
Pareciera que a la gente acá no le importa que los extranjeros entiendan. Más aún creo que les gusta no ser entendidos y aprenden el inglés que necesitan para tratar con turistas y lo mínimo. Lo hablan bastante cómico ya que no pueden pronunciar la “p” y dicen la “b” en su lugar.
Por ejemplo, la típica: “No broblem, blizzz” A veces lleva a confusiones también y a problemas, porque se suma también que tienen un orgullo a toda prueba, son exremadamente sensibles y están a la defensiva todo el tiempo, sobre todo los hombres. La comunicación es siempre un problema, inclusive entre ellos. Nunca esperan que la otra persona termine de decir lo que quiere y hablan uno encima del otro y a los gritos y entonces parecen que se están peleando todo el tiempo.
Es un idioma que no suena para nada suave, salvo en algunas canciones pero hablándolo a los gritos, digamos que menos suave todavía. De cualquier manera, tampoco lo hace fácil el hecho de que cada uno pronuncia diferente y que la escritura sea con caracteres diferentes. Pero bueno, basta de lamentarme. No me gusta y punto. Hablo lo que puedo y me alcanza. Y muchos carteles se entienden por los logos sin necesitar traducción ... :)



En la tele no hay problema. Tengo unos 400 canales de los cuales 380 son basura como en general en todos los países del mundo: canales de compra de todas las nacionalidades que se les ocurra, cadenas de noticias de varias naciones, muchos canales religiosos (musulmanes, obvio), varios de pelis de países del Medio Oriente y esos sí, todos en árabe sin una puta traducción, algunos canales que están también en todos lados con DW, TV5, BBC, un canal venezolano (que el dueño del departamento estaba re contento porque a mí me iba a gustar, ignorando el hecho de que es para los discuros de Chavez 90% del tiempo …. je je) y algunas otros de pelis internacionales con subtítulos en árabe. El único temita en las pelis viene con las imágenes que no se pueden pasar en Jordania. Supongo que esto se extiende a otros países árabes. Por ejemplo, los besos en los que se vea o se pueda imaginar que hay lengua involucrada... Esas escenas son eliminadas o salteadas en cualquier película. Me hace acordar a la peli Cinema Paradiso cuando cortaban todas las escenas de besos posibles... Lo mismo. Ni hablar cualquier otra cosa que venga como consecuencia de un beso. Obvio. Tampoco se escucha ninguna mala palabra así que los diálogos están llenos de huecos en la conversación porque cada vez que hay un “fuck” no se escucha nada . Como en algunos casos el corte de la escena se hace del beso o lo que sea que involucra una lengua es tipo preventiva, el resultado es que toman unos segundos antes y otros después y no se entiende un carajo de lo que está pasando.
Por ejemplo en la película “La boda de mi mejor amigo” en la escena en que Julia Roberts va a la glorieta a estamparle un chupón a su amigo en la víspera de la boda de éste, se ve cuando ella está con él conversando en la glorieta a unos dos metros de él y después cuando la novia de él (Cameron Díaz) sale corriendo, Julia Roberts detrás y detrás el tipo. No se entiende nada a menos que uno haya visto la versión no cortada de la peli.... De paso, acá también cortaron la escena en que el tipo le saca a Julia el anillo de compromiso que se le había quedado atascado en el dedo, con la boca. Eso de dedito dentro de la boca también es chancho y por lo tanto, censurado.
A veces, después de la 1 de la mañana, se les escapan algunos insultos pero muy rara vez...
Igual ya me acostumbré y si quiero ver pelis las bajo en la laptop y ya. “No hay broblema”
Es todo parte de la forma de comunicarse y adaptarse al código local.

Por ejemplo el tema de los nombres. Así como para nosotros los nombres árabes suenas todos parecidos, para ellos los nombres extranjeros también. O bien son parecidos o son difíciles de pronunciar o recordar. Por mucho tiempo, en este segundo centro de buceo, para el chofer fue muy difícil recordar o repetir mi nombre. Aparentemente Estela no es tan simple como siempre creí. Y bueno Decidió que me iba a llamar Sousan. No Susan, o Susana. No. Sousan que es el nombre de una flor acá en Jordania. Y el sobrenombre es Susu. Así que por un par de meses todos empezaron a llamarme Susu o Sousan. Al principio yo aclaraba: No, es Estela. Después fue más fácil aceptar el nuevo nombre. Acá es así. Es más fácil dejar de luchar con esas cosas. Katia, la instructora rusa, es Sara. Ahora parece que aprendieron y soy Estela de nuevo.
Al menos en el dive center. No así en el café donde les cuesta mucho entender mi nombre cuando hago un pedido y así las variantes son varias, como puedeN verificar en los tickets....



Este es ASTILA o algo así ...

 Y finalmente.... :)





Sunday, 22 April 2012

A 10 minutos de taxi de la sonrisa ...

Recuerdo que en abril del 2011, trabajando para Aqaba Adventures Divers (sí, el centro de buceo del gordo nefasto :))), como mi permiso de trabajo no estaba listo (y de hecho, nunca lo estuvo...), el dogor me dijo que tenía que salir de Jordania al menos por un día para poder después pedir un permiso más extenso. Agregó que lo más fácil y rápido era ir a Eilat, Israel, que queda a solamente 10 minutos de taxi del centro de Aqaba.
Digamos que allí está la frontera, uno cruza y ya está. El plan era ir un sábado por la tardecita y volver el domingo a la misma hora para este lado.
Sin tener mucho tiempo de organizar nada, ahí partí para la frontera y después de tener que pagar una multa ridículamente alta por haberme quedado más de un mes en Jordania (algo así como un euro y medio por cada día y yo llevaba como 2 meses y medio de exceso ..... Una bocha de guita que yo llevaba conmigo de casualidad), dejé atrás una vida para empezar 24 horas de una vida nueva, o mejor dicho,  conocida pero imposible de tener en la ciudad donde vivía.
Todo tiene su recompensa en esta vida :) 





Cuando uno sale de Jordania para cruzar a Israel en el paso de Eilat, hay unos 200 metros o algo así, que uno camina entre un país y el otro. Parece como en las películas, cuando intercambian espías. Yo no sabía con qué me iba a encontrar, pero ya al llegar del otro lado lo primero que noté es que la gente sonreía otra vez!!! Más allá que todo está super organizado. Desde las flechas que van indicando por dónde caminar y qué hacer primero (seguridad, inmigración, aduana), todo bien iluminado, los empleados todos super correctos y todo  es muy seguro. Hay gente que se pone loca porque uno tiene que contestar preguntas sobre las razones por las que va a Israel, dónde vive, qué hace. En fin, todo lo que a uno le pregunta en Inmigración en cualquier lado pero en Israel te preguntan bastante más. 
La verdad, yo me sentí super bien tratada, siempre dije la verdad y ya está. Además no me lo tomo como una invasión a mi privacidad. Es un tema de seguridad y punto. 
Una agente de inmigración me preguntó por qué había decidido ir a trabajar y vivir en Jordania y no en Israel. Yo les contesté: Porque ni hablo hebreo ni soy judía. Y ella me contestó con un tono neutral pero una semi sonrisa que no pudo ocultar: Usted tampoco es musulmana, ni habla árabe...
Y la verdad, yo también empecé a preguntármelo. 

Así que, bueno, así fue. Una hora después que había salido de mi casa, ya me había tomado un taxi y estaba en el medio de Eilat que es re chiquito pero tiene todo. 
Imagínense, comparado con Aqaba, Eilat es Miami o algo así :))  

Por empezar, como les decía antes, la gente es super descontracturada, buena onda, afectuosa. Para mí fue sentirme otra vez en el "mundo real". Y disfruté ese día muchísimo. No tenía la menor gana de volverme pero, bue, había que trabajar.

Pero la verdad, eso sentó un precedente enorme en mí. En agosto, ya en mi nuevo trabajo, me pasé casi un mes trabajando sin tomarme ni un día libre, para juntar cinco días y hacer un viajecito. 
Esta vez fui a Tel Aviv y Jerusalén. 
Apenas crucé la frontera, e iba caminando esos 200 metros, tenía una sonrisa en la cara que no me podía sacar de ninguna forma. Era una sensación de felicidad de saber que unos pocos metros estaría nuevamente en Israel, disfrutando la libertad de estar con gente como yo, de vestirme como quisiera, donde la gente se puede abrazar y besar en la calle, algo que yo no veía y realmente extrañaba ver estando en Jordania.
En Eilat me tomé el bus para Tel Aviv, re feliz y con mucha expectativa.

Me conseguí lugar en la casa de un coachsurfer que me podía albergar por dos noches y después me fui a un hotel. El día que llegué nos fuimos con él, su novia y otras dos chicas a una manifestación donde hubieron más de 300000 personas protestando contra el alto costo de vida. Todo re tranqui, sin ninguna violencia. La gente iba con hijos chiquitos sabiendo que no hay ningún peligro. Hasta los canas manifestaban porque sus sueldos son bajos y no da para pagar lo caro de alquileres y demás. Fue una buena forma de empezar el viaje. 





Después de Tel Aviv, me tomé un bus y me fui a Jerusalén y caminé mucho. Pasé un par de horas al lado del muro haciendo meditación mientras la mayoría de la gente rezaba o dejaba papelitos pidiendo cosas. Es un lugar impresionante. 
Cuando vas ahí, te hacen tapar los hombros y el cabello y ni hablar si tenés una remerita ajustada. Te piden que te cubras para demostrar "respeto". Me suena más a que si las mujeres no se tapan bien, la mayoría de los tipos se distraen mirando mucho y no rezan ni a palos :) pero bueno, hay que seguir las reglas y yo me tapé los hombros y me puse un velo para cubrir el cabello porque yo seguía siendo una locarda que andaba por el Medio Oriente mostrando el cabello. 



Volví a casa con mucha más energía pero también fue difícil volver a los modelos islámicos que en Aqaba son más fuertes que en Amman u otros lugares. Pero siempre conservando esas ganitas de volver a Israel pronto. Y así fue.
La siguiente vez que tuve que salir por temas inmigratorios (sí, en este segundo trabajo tampoco hicieron el permiso de trabajo.... parece que es una tradición ya) me fui por dos días nuevamente a Tel Aviv y ahí aproveché para hacer "cosas bien de ciudad". Ir a la peluquería, ir a comer a un buen restaurante, ir a un shopping. Poder tomarme el tiempo de conversar con la gente.

Después, en noviembre, encontré que necesitaba tramitar un certificado de antecedentes policiales o su equivalente para empezar a hacer las cosas para mi siguiente permiso de trabajo, esta vez ya en el Caribe. Como en Jordania no hay representación argentina (ni embajada ni consulado), las opciones eran: Egipto (que ya se estaban agarrando a los palos otra vez), Siria (ni hablar .... habrá que esperar unos cinco años con suerte para visitar ese país porque se siguen matando mal mal), Israel o los Emiratos (que sale bastante carito). 

Así que allí partí otra vez para mi cuarta visita a Israel. Esta vez incluyó un parte de Palestina también ya que había albergado en casa a un coachsurfer español que da clases de matemáticas en la universidad de Palestina y me había invitado a ir a su casa donde vive con otra española. Así que en este viaje hice mi trámite en Tel Aviv, de allí me fui a visitar primero Haifa (el lugar más lindo que vi en Israel) y de ahí con unas lluvias tremendas me fui a Hebron en Palestina, vía Jerusalén. El tiempo estuvo horrible pero me fui con los españoles y un par de palestinos a Belén a bailar la primera noche a lo que ellos llaman "una disco cristiana" y la pasamos bárbaro. Es raro, porque en Palestina hay cristianos, judíos y musulmanes. Los judíos y musulmanes odiándose de una manera visceral y tratando de convencer a todo el que está dispuesto a escuchar, que Palestina es de ellos y no del otro.
Empiezan que en tal año era nuestra y ellos se la robaron. Que en tal otro la recuperamos y después esos chorros la volvieron a ocupar... y si uno los deja seguir hablando, llegamos a Moises y no se termina más. Así que yo a todos les decía: sí, sí, sí, sí. Y listo. A los fines prácticos tanto para entrar a mezquitas como a sinagogas, lo mejor es decir que uno es cristiano y ahí nadie te jode. Si no, si sos musulmán los soldados israelíes te revisan hasta las cavidades. Si sos israelí, los musulmanes te escupen (sí, te escupen...) y se arma cada bardo que te la encargo.
Además en Hebrón están los musulmanes más rígidos. Todas las mujeres tapadas y en los restaurantes y cafés hay un salón para los hombres y otro que ellos llaman "para familias" donde van las familias y las parejas o las mujeres solas. 
Yo fui con el gallego a ver un partido del Real Madrid a un café y nos mandamos, obvio, para la parte de familias pero el dueño no tenía tv para ver el partido ahí, así que hizo una excepción y me dejó ir al salón de los hombres. Unos veinte tipos que estaban tomando licuado de manzana o té con menta (de alcohol ni hablar...) y fumando shisha, nos miraron como si estuviésemos profanando un templo. El gallego y yo tomando tecito y comiendo papas fritas que nos trajimos de otro lado porque en los cafés no venden comida, y éramos los únicos dos que gritábamos al televisor durante el partido.

Al día siguiente me fui de paseo a Belén todo el día y realmente todos esos lugares valen la pena. Una muy buena energía y tanta historia y cosa mística que uno se siente que está en otra época.

El trámite que hice en Tel Aviv, incluía que tenía que ir a buscar nuevamente el certificado con un mes después así que en diciembre fui a hacer mi quinto viaje a Israel y pasé un par de días muy lindos. Esta vez fui de Eilat a Tel Aviv en avión y el vuelo fue más corto que el tiempo que estuve en el aeropuerto entre el interrogatorio que me hicieron por haber estado en abril en Egipto unos días, y que me desarmaron toda la mochila y le pasaron reactivos a cada puta partecita para ver si había estado en contacto con explisivos. Muy correctos los de seguridad que eran todos rusos y, como se imaginarán, no sonríen ni mirando a Olmedo. 
En Israel hay casi ocho millones de habitantes y entre ellos hay más de un millón de rusos que inmigraron a partir de 1989 y están por todos lados.
En este último viaje (bueno, último por ahora...je je) a Israel, aproveché en Tel Aviv y fui a una clase de tango de una argentina muy famosa que todos los profesores y bailarines conocen. Todo el que va a Tel Aviv y disfruta el tango, va a alguna de sus clases. Su nombre es Silvia Rajschmir y fue lindísimo estar ahí, aprender, bailar y hasta participar de la celebración de cumpleaños de uno de los alumnos. Acá también, Silvia y yo éramos las argentinas. El resto, dos israelíes y como doce rusos, que bailaban muy bien.






En fin, esos cinco viajes fueron una hermosa experiencia y una gran sorpresa pues no esperaba encariñarme tanto con un país que siempre sentí muy lejano y sobre todo al que siempre temí ir por los constantes conflictos bélicos. Supongo que luego de vivir en Jordania y acostumbrarme a estar rodeada de países en quilombo constante, el estar en Israel fue como un oasis donde me sentí muy segura y cuidada.
Sumemos a eso la comida riquísima, los hombres bellísimos, la riqueza cultural,  y sobre todo la calidez de la gente (más el haber disfrutado un poquito del tango) les podría decir que fue como estar en Argentina por un ratito.

Y así pasan los días....

Y sí, mis queridos todos. Pasó la primavera, pasó el verano y yo en el medio del trabajo, la idea ya sólida de cambiar de lugar y otros temitas más que ya les iré contando, fui escribiendo a medias las cosas que iban pasándome y pasando en general en mi Medio Oriente. Y fueron quedando en una carpeta de borradores con la idea "cuando me haga un rato empiezo a subir los comentarios al blog". 
Y los días fueron pasando. Y yo queriendo más dormir que escribir. O tratar de encontrar alguna cosa que me diera así, un ataque de endorfinas en el medio de la vida en Al Aqabah. Pero no. Nada pasaba. O mejor dicho, pasaban cosas minúsculas, de todos los días que valían la pena como para escritas, descriptas y disfrutadas con ustedes. Pero la verdad, mi ánimo no estaba muy para encontrarle el lado divertido y ponerme a escribirlas más que a medias. 

Y eso hice. Fui escribiendo un poco para mí y ahí fueron apilándose, incompletas y con un aire de tristeza que parecía poco apropiado para subirlas al blog. Y nada. Cuando me di cuenta ya era diciembre y me dije: "Ahora que voy a pasar dos meses en Argentina voy a tener tiempo para ya poner al día el blog y cerrar ese capítulo de mi vida..." 
Pero no, el tiempo pasó y hasta ahora no me hice ni mi espacio ni mi momento para seguir... Pero hoy sí. Llegó la hora de agregar aquellas historias que me faltaron contar y poder cerrar la puerta de este blog que tanta compañía me hizo en todos esos meses (casi un año) de Jordania.

Se preguntarán: ¿Y ahora cómo va a hacer para escribir lo que pasó en tres meses? Bueno, no. Claro que no voy a escribir todo, sino aquellas cosas que me sorprendieron (bien o mal) y que creo ameritan un lugarcito en éste, mi rejunte de anécdotas charladas en porteño, para que se sientan un poquito más cerca de esa tierra tan lejana donde, vaya uno a saber por qué, se me ocurrió ir a pasar un tiempo que fue difícil pero que me enseñó mucho. Sobre todo de mí misma.
Y arrancamos en un ratito, nomás...