(Esta
entrada fue escrita en noviembre del 2011, mientras vivía en Al
Aqabah)
Tengo
una serie de principios que serán los que evalúe, o mejor dicho,
cosas que voy a requerir existan en el lugar que elija para vivir la
próxima vez.
Una
de ellas, por ejemplo, es el hecho que la gente no sea sucia. Que no
tire la basura por todos lados como si la ciudad entera fuera un
basurero. Si separase la basura para reciclar, sería lo ideal, pero
si no, bueno... al menos que no ensucie alrededor.
La
otra, que aproveche en lo posible los recursos naturales como el
viento o el sol en lugar de contribuir a la polución.
La
tercera, que uno pueda expresar públicamente el afecto, así como
abrazarse y todo eso (que de eso ya hablamos en este blog hace
tiempo...)
Otra,
el respeto por los animales. No sé por qué últimamente encuentro
en los lugares donde vivo que la gente ignora estas cosas con cierta
arrogancia y hasta orgullo de hacerlo. Sí, definitivamente unos
boludos.
Hoy y
acá, particularmente, de las carencias indicadas anteriormente creo
que la que más me molesta es la falta de respeto con los animales.
Algunos
dicen que tiene que ver con algunos temas religiosos, como muchas
cosas que tratan de excusar o explicar en estas tierras.
(Partamos
de la base que el Corán dice: “Y para las mujeres son derechos
sobre los hombres similares a las de los hombres sobre las mujeres.
(2:226)” pero ya sabemos cómo son las cosas en la realidad).
La
verdad que creo que tiene que ver con una falta de educación y con
un desamor y respeto en general por los seres vivos. Además el Corán
dice que los animales deben ser tratados con compasión y no ser
abusados. También dice que no deben ser maltratados innecesariamente
(y ahí viene la subjetividad del tema), que no deben ser “marcados”
en la cara ni puestos a pelear entre ellos para entretenimiento. Al
matar animales (para comer) tiene que ser con una espada bien afilada
(qué tierno eso ...) y que la caza como entretenimiento no va. Pero
como todo. Cada uno lee lo que quiere y lo interpreta cómo se le
ocurre.
Ya sé.
Es una opinión personal pero bueno, es mi blog, che.
Y no
voy a volver a hablar de las ovejas que se matan en el Eid porque de
eso ya hablé y son hábitos o tradiciones cuestionables pero allá
ellos. O el no comer cerdo porque es sucio y se come su propia
caquita (aunque el Corán dice más elegantemente que es porque es
omnívoro y no herbívoro ....pero sin embargo, pueden comer
pescado...)
También
en otros lados hacen unas bestialidades que ni siquiera justifican
con la religión como las corridas de toros, San Sebastian, los
gallos de riñas y no sé cuántas porquerías similares que me hacen
pensar por qué el ser humano considera que la inteligencia es lo que
lo hace superior a los animales. No, flaco, lo que te hace diferente
(y superior solamente si lo sabés usar...) es la capacidad de poder
decidir ser un ser más evolucionado espiritualmente y actuar en
consecuencia. Decidir entre hacer el bien o el mal... Pero ya me
estoy yendo al carajo con el tema original de este post, como cada
vez que me apasiono con algo.
Yo
me refiero ahora al día a día. La falta de respeto o consideración
diaria hacia los animales. Vamos por partes. Acá, en Al Aqaba, la
gente no tiene mascotas en general. En Amman, sí, un poco más. Pero
acá, no.
¿Por
qué? Y, cosas de la interpretación del Corán, tradición, qué se
yo.
No
me voy a extender en muchos ejemplos. Vayamos a los clásicos.
Hablemos primero de los perritos. Para el Corán son “ritualmente
sucios” que no sabemos bien qué significa pero mi amiga Katja, la
rusa que trabajaba conmigo, decía que seguramente es porque se lamen
las bolas LOL. Pero bueno, las mujeres también son “ritualmente
sucias” cuando están con el período y después del parto (40 días
si tuvieron un nena y 80 días si tuvieron una nena...) y en este
caso quiere decir que de ir a la mezquita, olvidáte, por ejemplo.
Difícil entender entonces a qué se refieren con los perros, porque
dudo que los perros quieran ir a la mezquita...
Los
perros pueden estar en la casa para laburar: como guardianes o los
perros que ayudan a los pastores. Y son re estrictos en esto de la
ritual falta de limpieza al punto que en algunos lados fuera del
Medio Oriente, cuando la policía en busca de terroristas entra a una
mezquita les tiene que poner a los pobres ropes unas botitas para que
no “contaminen” el lugar. Y los presos cuyas celdas han sido
olfateadas por perros entrenados en busca de contacto con explosivos
o cosas así, tienen derecho a ropa nueva y sábanas limpias y así
siguiendo.
O
sea los perritos, forget it. Me sorprendió no verlos en toda Al
Aqabah y una o dos veces cuando vivía más cerca de la zona Sur
escuché a unos ladrando pero la gente los apedrea como si fueran el
diablo. Más allá que les tienen miedo.
Yo
extrañé mucho el contacto y la familiaridad con los perros que
solía tener en la isla, donde había unos 5 o 6 que venían a dormir
al dock de la casa de la playa donde yo vivía y me acompañaban en
mis paseos diarios. Durante el resto del día desaparecían hacia
lugares donde pudiesen encontrar más comida (no tenían mucha onda
con mi dieta vegetariana...). Así que me pasé meses sin contacto
con perris hasta que en uno de los viajes a Israel, estuve en una
casa donde el dueño tenía una perrita Lilu que tuvo que bancarse
todos mis cariños interminables.
Pasemos
ahora a los gatos. Y me refiero a los animales … por las dudas. Del
otro tipo de gatos hablamos en otro post del blog...
Yo
soy fan de los perros pero todo bien con los gatos. Me parecen
lindos, independientes. Quiero decir que no soy anti-gato. Está todo
bien con ellos. Bueno, estaba... Las cosas en al Aqabah cambiaron un
poquito mis sentimientos hacia ellos. Por suerte al volver a
Argentina, volví a mi estado de normalidad gatuna.
Pero
los gatos de Aqaba... Por empezar tampoco son mascotas. Viven en la
calle y por ende todos transan con todos y aparecen algunos gatos con
unos colores rarísimos que nunca antes había visto. Pero el tema
principal es que son salvajes mal, mal.
Como
están siempre a la caza de cualquier tipo de comida, si uno está en
un restaurante, en la parte tipo patio o terraza, tenés que estar a
cuatro manos o hablando a los gritos para que se te dejen de joder.
Primero se acercan y rodean la mesa y te miran, te miran, te miran.
Si no les gritás un poco o hacés ademanes para que se vayan, se van
a acercando de a poco. Primero se te suben a una silla o lo mejor que
encuentren (la pared bajita al lado de las mesas, una maceta...) y si
no lo rajás, se suben a la mesa.
Y
eso, si no les das nada. Si cometés el error de pasarles algo de
comer, fuiste, porque entonces de alguna manera los demás se enteran
y cuando te das cuenta tenés 12 gatos alrededor listos para
saltarle al plato.
Al
principio, cuando me mudé al centro de la ciudad, los veía en la
calle y me parecían re lindos. Aún cuando en general están dentro
de los volquetes donde se dejan las bolsas con basura, o directamente
en la calle destrozando las bolsas que encontraban por ahí.
Recuerden que dije que la gente es bastante sucia y deja basura por
todos lados, pero en general los gatos prefieren las bolsas.
Hasta
que una vez vi uno chiquitito, de unos pocos días, tal vez un par de
semanas. Solito, pobre. Me acerqué para darle algo de comer, y el
muy hijo de puta me amenaza con un rugidito de mierda pero que me
hizo asustar mal. Listísimo para lanzarse sobre mi mano (la vacía
porque la comida que tenía para él fue a parar a cualquier lado). Y
ahí caí. Estos gatos son re salvajes y medio peligrosos y supongo
que es también porque además de sobrevivir en la calle, la gente
los trata como a ratas. Así que tomé distancia.
Sin
embargo, empecé a observar que cada día me los bancaba menos.
Cuando iba a tirar la bolsa de basura al volquete, siempre había
varios por ahí y no me daban espacio para poner la bolsa porque
andaban a los saltos medio rompiendo bolsas, medio matándose entre
ellos. Un garrón. Perdía un montón de tiempo para dejar la basura
y entonces empecé a observar cómo hacía la gente habitualmente
para dejar cosas en el volquete.
Y
acá viene la reflexión de cómo uno va cambiando con las
circunstancias y la parte más oscura va saliendo a la superficie...
:)
En
agosto pasaba y veía como los tipos tiraban las bolsas donde fuera
en el volquete y pensaba: “Estos árabes son unos turros. No les
importa nada de los bichos estos”. En septiembre, veía cómo los
gatos esquivaban las bolsas y no podían evitar que me apareciera una
semi sonrisa de satisfacción... En octubre, yo ya también tiraba
las bolsas sin mirar mucho y sin importarme si había gatos o no en
el volquete. Noviembre, ya le apuntaba a los gatos con las bolsas de
basura, para ver si embocaba a alguno.... Ahí me di cuenta que ya
tal vez era un buen momento para pensar en ir a vivir a otro lado....
Cuando
uno empieza a adoptar los hábitos locales que van en contra de
nuestra naturaleza, es una manera de tirar la toalla. De aceptar lo
que no está bien y hacerlo propio.
Así
que empecé a dejar las bolsas al lado del volquete y dejar que los
gatos hicieran lo suyo. Digamos que quedamos en paz los unos con los
otros: Yo no te emboco con la bolsa, vos no te me cruces. Y asi fue.
Cuando ahora veo un gato, me cuesta creer que se comporte lo que
nosotros consideramos “normal” pues, claramente, en la naturaleza
está la adaptación al medio, y si uno vive entre gente que no te
respeta, te agrede, etc. a todos nos sale de adentro el “gato de
Aqaba” que está ahí agazapado.
Los
dejo acá y después les sigo contando otras cosas.
Los
extrañooooo.






Love it. Of course
ReplyDeleteExcelente el post.
ReplyDeleteTelly...!!!
ReplyDeleteQue haces mostro...!!!
Amiga... Nunca me va a dejar de asombrar esta interné, che...
Googleando fotos de snorkel y diving... Vengo a parar a este blog...!!!
Muchas gracias por ser tan generosa y compartir tu "historia" con el resto del mundo...
Es una enorme alegria saber que estas bien y siguiendo TU camino...
Para cuando el segmento con Paenza en "Cientificos Industria Argentina"...???
Espero tu proximo post para deleitarme con tus "comentarios en porteño"...
Y que gane River...!!! Que lo demas no importa nada...!!!
ELJEFE