Acá
va algo que les debía. Mi segundo trabajo en Al Aqabah con Sinai Divers. Ya les dije
cómo apareció la oportunidad y que me alquilé un depto. Bueno, al
principio todo lo referente a este nuevo empleo como instructura de
buceo parecía muy bien. El sueldo fijo el doble del anterior y
comisiones en los cursos que aparecieran. Me iban a tramitar el
permiso de trabajo y en cuanto se aprobase, el centro de buceo
empezaría a pagar mi alquiler, ya que yo tenía que alquilar porque
el depto donde vivían los otros instructores no tenía lugar para
una persona más. Para mí era mejor porque quería vivir sola pero
además después me enteré que el lugar donde vivían los otros era
un desastre y estaba lejos del centro, así que mejor.
Me
pasarían a buscar a una cuadra de casa con el mini bus de la empresa
todos los días y me traían de regreso.Además tenía una hora para
almorzar en el comedor de empleados del Mövenpick y que pagaba por
el almuerzo algo así como un dinar y medio que es como un euro y
medio.
Obviamente el lugar de trabajo era lejos mejor que la cueva del gordo Talal (lo cual no es muy difícil...), pues era un hotel super lindo y sobre la playa.
Además el reef frente a la playa (Kiwi Reef) donde se hacían la mayoría de los buceos sin bote, es un lugar espectacular con una vida marina impresionante.
Pero bueno, todas las condiciones de trabajo me las dijeron antes que me fuera para Argentina, cuando hicimos
los arreglos con el dueño, e inclusive fui un día a ver cómo trabajaban y salí
en el barco a bucear con otros instructores y dive masters y fue
buenísimo.
Estaba un colombiano y un francés (al que yo
reemplazaría). Fue un día piola y me dio ganas de trabajar con
ellos. El centro de buceo parecía super serio e internacional y
dentro de un hotel como ése que estaba bárbaro.
Pero
cuando volví a Jordan y a empezar a trabajar, algunas cosas habían
cambiado.
Primero,
la asistente de la oficina de buceo había renunciado, se había ido a Estados Unidos y no pensaba volver ni a palos y el gerente
necesitaba que lo ayudaran con los temas administrativos,planillas
Excel, etc.
Me preguntaron si yo podía hacer parte del tiempo buceo y
el resto ayudar con eso y dije que sí. Tenían unas cosas immundas
como archivos en la PC que no se entendía nada y re hice todo para
hacerlo más eficente, y sobre todo para que reflejara la realidad
del dinero que entraba por el buceo, jet ski y un montón de
boludeces más.
La
verdad estuvo bueno ver cómo manejan el negocio del buceo. Lo bien y
lo mal que se hacen las cosas. Pero hasta ahí y nada más. De gerente ya trabajé mucho tiempo y hacerlo otra vez tiene que ser trabajando pocas horas y en un ambiente relajado o sobre todo riéndome mucho ...
Y yo había tomado este trabajo para bucear, ok?
Pero sigo. Pasó
algo que es como un karma que yo tengo con los trabajos. Desde que
tenía 16 años, cuando empecé a trabajar, hasta ahora debo haber
tenido 2 jefes que fueron buenos jefes y de los cuáles realmente
aprendí mucho. El resto, o unos inútiles, o medio psicópatas (o
enteros), o vagos, o sin idea de nada, o inseguros y gritones o
alguna combinación de todas las anteriores. Les iba con un problema
y me volvía con dos.
Este
empleo no fue la excepción. El gerente hacía como un año y medio
que estaba en Jordania y odiaba el Medio Oriente entero. No se
bancaba ni hablar con los árabes y cada dos frases lanzaba alguna
contra los locales.
Me
pregunto por qué no se fue antes, si tanto le jodía estar entre
ellos. Pero no. Se iba a quedar hasta diciembre del 2011 en que se
iba para Thailandia a laburar en lo que le gustaba más que es la
fotografía y mientras, en Al Aqabah, cobraba un buen sueldo, casa y auto gratarola, tratando de rascarse las bolas lo más posible.
Cuando
yo llegué y empecé a trabajar parte del tiempo en la oficina de
buceo, se dio cuenta que era su gran oportunidad. A los
veinte días se fue por tres semanas a su país (Bélgica) a una boda
a sacar fotos y a unos conciertos de rock. Yo me quedé haciendo mi
laburo y el de él, buceando una vez por semana y sin poder tomarme
ni la hora de almuerzo. Cuando volvió, vio que todo marchaba bien y
nunca más laburó... Yo hacía todo el papeleo, más atender el
mostrador cuando la gente venía a alquilar cosas o salir a bucear.
Di algunos cursos (no muchos) y salí con algunos grupos a bucear
pero digamos que era 25% buceo y 75% hacer de gerente, mientras el
gerente formal se dedicaba al photoshop, Facebook y a criticar
árabes.
Yo no
me tomaba mi día libre a la semana para poder viajar, como ya les
conté. Y esos días de viaje eran como una mini vacación. Cuando
volvía tenía todo el trabajo acumulado de esos días, que nadie
hacía.
Como
yo tengo paciencia, dejé pasar un mes o dos pero un día me desperté
dándome cuenta que para hacer ese trabajo de gerente, mejor me
volvia a Buenos Aires que tenía mucha más onda que ese pueblito y
estando con la gente que quiero o lo hacía en algún hotel, inclusive del mismo pueblo amargo, pero por más guita.
Pero
se vinieron varias cosas juntas que hicieron que me quede. Una fue
que vino Sebastián, un argentino que era instructor en Egipto y
decidió mudarse a Jordania a ver qué onda. Estuvo solamente un par
de meses porque se cansó también de toda la boludez. Pero esos dos
meses nos divertimos mucho y sobre todo, compartir otra vez los
códigos argentinos de humor hasta para sobrellevar los días más
pesados fue muy refrescante. También vino Katia, una rusa bastante
tímida amiga de Sebastián, que después de unos días se soltó un
poco y pudimos disfrutar algunas salidas juntas y con Sebastián y su
novia.
Mi
jefe seguía sin hacer nada igual, y esperando que yo renunciara
después que él. Si me iba antes, él iba a tener que laburar un
poco cuando llegara la pareja que iban a tomar su puesto y el mío a
principios de diciembre.
Finalmente
en octubre un día que se rayó porque me tomé mi hora de almuerzo y
el tuvo que ir una vez al mostrador a atender a un par de personas...
se me saltó la térmica, sin hacer mucho ruido pero con impacto. Le
dije que estaba pensando en realidad en irme antes de diciembre:
nunca había tenido el permiso de trabajo, me seguía pagando mi
propio alquiler, la guita del sueldo no era mucha y trabajaba en algo
que me aburría bastante y de lo cual no tenía nada para aprender
pues ya había arreglado todos los líos. Que había pensado en
renunciar pronto y tal vez buscar un trabajo en algo de turismo hasta
el momento de irme de Jordania (unos dos meses).... y el pibe entró
en pánico y dejó de tirar de la cuerda.
A
partir de ahí, me tomé mi hora de almuerzo todos los días para ir
a la playa, me fui a bucear al menos día por medio y me tomé un par
de dias extra para compensar todas las horas trabajadas de más. Volvía de bucear con una paz que me hacía querer ir a bucear más y más.
Mi
vida laboral cambió y en consecuencia también mi estado de ánimo.
Más ligera de espíritu y empezando ya a saborear nuevamente el
saber que este trabajo ya estaba en los últimos cien metros.
Avisé
a mediados de noviembre que el 5 de diciembre era mi último día (en
lugar de quedarme hasta Navidad). Ayudé a pasar el conocimiento al
gerente nuevo Sasha y a su mujer Ade, una nicaragüense divina, y dediqué
mis últimas semanas en Jordan a vivirlas como turista.... pero eso
va en la próxima (y última) entrada de este blog.







I hope you can see, even though your experiences may not have been always perfect.........Your life has been a novel that most people can only dream of. You are a very fortunate Chica and I hope you see that on a regular basis. Keep writing and good Ramadan
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