A ver... dejáme pensar: vacaciones or trabajar?
Sí, lo sé. Uno no sabe si es una pregunta sarcástica o simplemente pelotuda. Bueno, tal vez las dos.
Sin embargo, créanlo o no, hay muchísima gente que dice: - Noooo. Yo no sabría qué hacer sin trabajar (suponiendo que uno tiene algo de plata para mantenerse, obviooooo!). Me aburriría!
Por favor, a dejarse de joder. La vida está llena de cosas para hacer, para disfrutar, para aprender, lugares para recorrer, cosas por conocer. Nunca me aburrí en toda mi vida, no veo por qué empezaría ahora...
Así que una vez que renuncié a Sinai Divers, me dediqué a disfrutar el vivir en Al Aqabah, pasear por Amman y otros lugares y disfrutar Jordania con la visión de los que van a hacer turismo. Sin esta cosa de: Me tengo que acostar temprano porque mañana trabajo. O tengo un par de horitas para caminar un poco porque estoy en el laburo todo el día. Etc. Etc.
No recuerdo exactamente la fecha (debería chequear mi diario) pero alrededor del 5 o 6 de diciembre del 2011 fue mi último día de trabajo en el centro de buceo y empezaron mis ¨vacaciones locales¨que me mostraron un lado distinto, por ejemplo, de Al Aqabah. Supongo que la ciudad no cambió, ni su gente, ni sus costumbres, pero yo con todo el día para mí, empecé a caminar en horarios en que estaba en el trabajo y descubrir rincones, colores, olores e imágenes totalmente distintas.
Mis salidas a hacer mi caminata diaria de una hora, con un buzo que me tapaba el cabello y me permitía parece un tipito más, eran un disfrute de explorar barrios nuevos mientras iba con mi iPod y mi música a full, disfrutando ese aire fresco de la tardecita y cómo las luces de la ciudad empezaban a aparecer.
Tuve tiempo de sentarme en una placita a 4 cuadras de casa que nunca había visto. Y de sentarme cerca de una de las miles mezquitas que había por ahí, a escuchar el llamado de la plegaria y ver el movimiento alrededor.
Mi adorable profe de árabe, me enseñó a cocinar falafel y nos pasamos un día juntas charlando de todo y preparando los ingredientes, cocinando y finalmente comiendo.
Arreglamos con mi amiga Mizette para vernos en Amman, donde ella vivía y estaba preparando su mudanza a Dubai, e ir juntas al Mar Muerto. Así que un día me tomé el bus a Amman, fui a su casa y de allí partimos a dar una vuelta lindísima conociendo la costa del Mar Muerto y explorando un poco el área. Fue muy interesante y, después de mis viajes locales turísticos de los primeros meses del año, no había hecho algo así dentro de Jordania.
Apenas volví a me fui un par de días a Israel pero eso ya se los conté en otra entrada. Y volví a casa a preparar mi equipaje y mudanza que llevó un tiempo y esfuerzo que se imaginarán. Mi equipaje llego a varias maletas, así que por las restricciones actuales de las aerolíneas, más el garrón que es viajar con muchas cosas, mandé un par por DHL. Les tuve que mostrar en el mapa y deletrar Turks and Caicos (donde estaba enviando las cosas) porque no tenían ni idea dónde estaba y me dijeron que era la primera vez desde que están en Aqaba que alguien envía algo a ese lugar :)
Así que 14 y 15 de diciembre yo empacando y preparándome para el viernes 16, que mi amiga Abeer me llevaba en auto a Amman así esa noche podía ir a la milonga de fin de año del estudio de tango donde hice las clases allá por septiembre.
Abeer también es alumna del mismo estudio y estaba feliz de poder hacer el viaje en auto a Amman conmigo, para poder charlarnos TODO!
Y así fue. Viernes 16 nos fuimos a la milonga que estuvo muy linda y fue una forma muy argentina de despedirme de Jordania.
Fue una carrera contra el tiempo también, ya que el 17 al mediodía me tomé el bus de regreso a Aqaba y el domingo a la noche partía nuevamente con vuelo a Amman y de ahi vuelo a París.
Pero todo valió la pena. Tuve tiempo de estar en mi casa y dejar todo ordenado y limpio para quien fuera a vivir luego allí, me fui a comer falafel a mi sitio favorito, a tomar mi té chai a mi café Gloria Jeans y esperar con ya todo listo a mi taxista local, Sammy.
Disfrutó mucho cada día desde el 5 de diciembre hasta el 18 a la tardecita que me tomé el vuelo a Amman, donde pasé la noche en el aeropuerto.
Una vez que pasé la instancia difícil de hacerles entender a los empleados de Royal Jordanian que quería chequear mi equipaje esa noche para París (sino, me quedaba sentada entre mis maletas porque no hay lugar donde uno pueda dejarlas), todo bien.
Mi amigo Zaidan (mi primer alumno de buceo), me fue a buscar como a las 11 de la noche y fuimos a tomar café (restaurantes cerrados en todos lados) y me llevó al aeropuerto como a la 1 de la mañana lo que me hizo la estadía más corta.
Me dormí todo en los bancos del área de pre embarque y a la mañana desayuné y me tomé mi vuelo a París.
Fue una sensación extraña. Tenía muchas ganas de irme a París y volver a re encontrarme con ¨mi mundo occidental¨y, sin embargo, una parte de mí, aquélla que se emociona al escuchar el llamado a la plegaria, que aprendió a familiarizarse con esta tierra tan difícil de incorporar a mi vida, sintió aquel agujerito en la panza de todos los adioses.
Fue un año difícil, de mucha soledad y frustración en algunos aspectos, pero también un año de mucho crecimiento para mí.
Aprendí muchísimo de mí misma. Aprendí que puedo hacer mi hogar en cualquier lado pero que ahora voy a elegir aquellos lugares donde pueda expresarme libremente. Donde pueda abrazar y besar en público, donde me sienta "una persona más" . donde encuentre cosas para hacer que me alegren, donde pueda bailar, donde pueda bucear, donde estén mis amigos o pueda contactarlos on line cuando quiera. Donde pueda encontrar amigos nuevos que se transformen en mi familia local.
Aprendí que tal vez mejor trabajar en algo que me guste sin ser el buceo y que me permita tener mucho tiempo libre y bucear como actividad elegida.
Comprobé una vez más que el amor de mi familia y amigos es lo más grande que tengo en la vida. Y que extrañarlos a veces duele más de lo que uno quisiera. Y que internet acorta un montón las distancias y es fantástico ver y hablar en Skype, pero nada puede reemplazar lo que uno siente en el abrazo. En el reir juntos hasta tener dolor de panza y que se te salten las lágrimas y en el llorar juntos hasta que uno dice: bueno basta, che. Vamos a pedir una pizza y listo :)
Aunque ellas no sepan castellano (o algo, pero seguro que no saben "porteño") igual quiero escribir acá mis gracias enormes a mis amigas jordanas. Mizette que compartió conmigo charlas de café (bue, de martinis y café...) como si nos conociésemos desde siempre tanto en Aqaba como en Amman, y me albergó en su casa de Amman, donde su cuarto de huéspedes pasó a ser "el cuarto de Estela". Que pasó conmigo la maañana de mi cumple en la playa y me llevó a tomar unos tragos a la noche, justo un par de días antes de salir para mi viaje de mitad de año a Argentina, mientras imaginábamos/planeábamos viajes a lugares desconocidos en un futuro distante pero lleno de posibilidades.
A Jackie, mi profe de árabe, que me recibió en su familia desde el principio y me permitió compartir charlas, comidas e historias Que me preparó una torta de chocolate para mi cumple y junto a sus hijos Ohan y Lily me cantaron el Feliz Cumple y yo tratando de apartar el nudo en la garganta y reemplazarlo por una sucesión de "gracias" en todos los idiomas que la emoción me hacía confundir.
Y a Abeer que apareció en mi vida en septiembre, para el Jordan Tango Festival y nos re encontramos en diciembre como les conté antes, que me dio su casa para esa noche y todas las que quiera pasar nuevamente en Amman prometiéndome volver a Argentina, donde vivió unas semanas hermosas llenas de tango y amigos, y quedarse en casa.
Me fui de Jordania con los recuerdos de los mejores momentos, pues esa es mi filosofía. Uno aprende de los buenos y los no tan buenos, pero prefiero focalizar mi memoria en las imágenes y sensaciones que acompañan a los mejores.
Mis amigas son parte de ellos. También el tango en Jordan que me hizo reconectar con lo que me hace bien. Y los momentos buceando en ese Mar Rojo con una visibilidad increíble. Los mini viajes a Petra y Wadi Rum. La visita de Moni. La experiencia de couch surfing. Conocer y disfrutar Israel.
Fue una experiencia fuerte, interesante y rica. Y parte de ella, tuve la posibilidad de compartirla con ustedes.
Dejo acá el blog, pero ya nos encontraremos en otro donde les cuente sobre mi vida después del Medio Oriente. Y prometo que, si vuelvo por aquellas tierras, enriqueceré éste con nuevas cosas, inshallah.
Besos y abrazos, mis queridos.
Shukran u ma'a salama.

