Anécdotas, opiniones y comentarios personales sobre la vida que voy llevando en esta nueva etapa en mi nuevo hogar :)
Wednesday, 8 August 2012
Y se termina acá .... creo :)
Thursday, 21 July 2011
No hay dos sin tres ….
Y sí. Así parece que es. Ya es el tercer año que paso el Día del Amigo fuera de Argentina. 2009 y 2010 en Grand Turk y 2011 acá, en Jordania.
Sí, acá estoy. De regreso a estas tierras, con cierta resistencia de volver pero volví. Un poco porque había dejado mis cosas acá, otro poco porque tenía un nuevo trabajo y también porque no quería quedarme con la sensación fea de haber tenido un trabajo desmotivante y haberme sentido tan sola cuando yo sabía que podría haber sido mejor. Y está siendo mejor... pero ése no es el tema de hoy.
El tema de hoy es que es el tercer día del Amigo consecutivo que paso fuera de Argentina y no quiero más que pase eso... Puede parecer algo pelotudo (y seguramente lo es...) pero sin embargo, a mí me gusta estar este día allá. Me gusta esta cosa de abrazarse y saludarse y salir a festejar algo que igual uno lo celebra y, sobre todo, lo disfruta a diario. Pero este día, igual, es como oficializar lo que uno ya sabe: que los quiere tener a mano todo el tiempo.
Yo no sé cómo es la amistad acá. Ya les conté otras cosas que observé pero no puedo decir que conozca cómo se relaciona la gente con sus amigos. Solamente cuento las impresiones que tengo. Pero me doy cuenta, lejos, que nuestras culturas son tan diferentes. No solamente acá, en el Medio Oriente. También lo había visto en la isla, en USA, ni hablar en UK. La gente está mucho más metida en su mundo y por ahí es cierto que nosotros ya nos vamos al carajo en muchas cosas pero sigo creyendo que nuestro vínculos son sinceros.
En Jordania tengo pocos amigos. Me alcanza una mano para contarlos. Mi amiga Mizette, que ahora vive en Amman. Mi amiga Sila que hoy llegó a Al Aqaba desde Amman, pero probablemente se mude a los Emiratos en septiembre. Jacky mi profe de árabe, una armenia nacionalizada jordana que no se banca mucho a los jordanos pero es más como mi familia acá. Adoro a sus hijos y es la que me fue a buscar a la estación de omnibus cuando volví de este viaje y solo por esta acto de amor cambió mi sensación de regreso a la ciudad. Y Zaidan, de quien ya hablé pero ahora está desaparecido. Esas cosas de la gente de acá. Sos rarisimos. Desaparecen de un día para otro y uno no sabe si están vivos, si están ofendidos, nada. Misterio.
Ahora tengo un potencial nuevo amigo que es compañero mío de trabajo: Seba. Argentino. Con él, ya el hecho de poder criticar a los que están a nuestro alrededor en nuestro propio lenguaje, me ayuda a sentirme más en casa.
Pero bueno, la realidad es que estando acá, todavia siento mucho más la falta de mis amigos. Ya la sentía en la isla, imagínense acá.
Los dos meses que estuve fuera de Jordania me sentí tan querida, tan cuidada, tan rodeada de gente muy mía en todos lados... que volver se hizo muy difícil.
Ya al salir de acá, que fui un primer toque por París, estando con Liliana y Marcela, mis compañeras del secundario, fue esa sensación familiar de los amigos de siempre. Luego Miami donde siempre es estar en casa. Ni hablar de Argentina. Bueno, ya saben. Ustedes estaban ahí :)
Luego otra vuelta de Miami donde además vi a mis amigas Zahira y Evelyn y también a Graham y con los tres nos fuimos de cenas y charlas.
Después Grand Turk y otros amigos de otro tiempo y otras vivencias pero también aquella calidez de otro hogar en el que viví tantas cosas. Entonces pasé días viviendo en la casa de mi amiga Phyllis Hayward, charlando paseando por la playa, y vi a mi amiga Jo Ann y a Elizabet y buceé con Smitty y Daniel. Y cené con Kirk. Y visité en el hospital a Karin (quien parecía tener un problema de espalda y finalmente, estando yo de regreso en Jordania, murió un mes después de meningitis y encefalitis...)
Y luego Paris otra vez. Y estar con Lili, Regine y Renata. Toda esa cosa de mezcla de familia y amigos. Mucho. Mucho. Mucho amor. Mucho afecto. Mucho de eso que todos queremos y necesitamos y que acá extraño tanto, gente.
No saben cómo me ayuda el Skype (ahora video a full con mi vieja), Facebook, llamadas , mensajes de texto. Mi amada BlackBerry (no se rían...) pero me trae el afecto tan cerca...
Parece mentira cómo el vibrar de la BB bajo la almohada con un mensaje de Andrea, Florencia, Caru pasándome los avances de los partidos de Argentina, Juan preguntándome cómo estoy, Ricky diciéndome "Amoreeeeeee", Kirk enviándome un abrazo de buenas noches o buenos días, o el aviso de la llegada de un mail de alguno de ustedes contándome la más mínima cosa de su vida, me hace sentir como un beso en la mejilla.
Así que, bueno. Nada. Espero el próximo 20 de julio pasarlo allá. Los dos anteriores tuve material, tiempo y demás para hacer carteles y sacar fotos. Hoy no fue posible. Todo el día trabajando y recién ahora siendo las 12 de la noche para mí y las 6 de la tarde para ustedes puedo escribir pero la intención vale igual :) Improvisé cómo pude y así con cara de sueño y todo saqué una foto con un micro cartel para seguir la tradición...
Les mando mi mejor abrazo y beso del Día del Amigo. Los quiero SIEMPRE. Como ya dije hoy en FB. Ustedes son LOS AMORES DE MI VIDA.
Y vuelvo esta semana con más para el blog. Ahora ya arranqué para seguir …
Thursday, 14 April 2011
Prohibido tocar

Se acuerdan que en la primer entrada de mi blog arranqué con el tema de la seguridad y lo bueno que era … Bueno, esta vez voy a arrancar con una de las cosas no buenas. Mejor dicho con una de las cosas que menos me gustan de estar acá. De ésas que son tan ajenas que no hay vuelta. Podrían pasar 10 años y aún así, seguiría haciendo muecas o media sonrisas de incredulidad…Acá no existen las demostraciones de afecto. Las expresiones externas, físicas del afecto. No hay abrazos ni besos en la calle. Nadie va de la mano. No hay encuentros afectuosos en los aeropuertos, donde se mezclan brazos, manos, espaldas y cabellos con lágrimas y risas. No. No hay carcajadas en la calle, ni llantos desesperados, ni peleas a gritos, ni siquiera puteadas. No hay una mirada cómplice entre un hombre y una mujer que se quieren, seguida de un mimo en la cara y un “te quiero”. Qué mierda va a haber.
Lo más que podés llegar a ver es una mamá que lleva de la mano a un crío. O dos pibes de 15 años que van de la mano. Y por supuesto acá insisten que “son gente de clase baja y poca educación que no saben que eso no está bien…”.
Porque acá toda la gente niega que exista la homosexualidad, o las drogas, o cosas así. “Eso no existe acá”, te dicen. “Si ves en Amman dos tipos de la mano, es porque son libaneses, no jordanos”, afirman. “En el Líbano son así porque están influídos por los franceses…”
Imagináte, los franceses. Esos putos pervertidos que hacen que los libaneses se enamoren…. Porque si no fuera por los franceses y sus voladitos del siglo XV seguro que ninguna persona se enamoraría de alguien de su mismo sexo…. Me hacen cagar de la risa con sus boludeces estos jordanos. Bueno, a veces me hacen dar mucha bronca también.
En algunos casos, cuando se encuentran hombres con hombres, familiares o amigos de mucho tiempo se saludan dándose besos en las mejillas: uno en la primera, 3 en la otra (sí, cuando se besan, ya se van al carajo…). Pero, en general, nada de expresar cualquier cosa que implique amor.
El primer mes fue una tortura para mí. Cuando venía algún turista europeo y al despedirse me daba un beso y un abrazo, no lo/la quería largar :)
Pero después mi jefe (al que le dedicaré más adelante una entrada completa del blog porque la merece, y no por sus virtudes precisamente…) entre sus reglas de trabajo me prohibió (sí, usó esa palabra…) socializar con los huéspedes tratando de no hablar con ellos en lo posible… así que, linda, olvidáte de los abrazos.
Por supuesto que de vez en cuando, caía algún español o una francesa o los israelíes que son todos como nosotros, así “agarreros” y era inevitable el tema de los abrazos y eso me hizo sentir de a ratos un poco mejor. Pero la verdad, sufrí mucho y lo sigo sintiendo.
Creo que es algo que nosotros no lo tenemos en cuenta porque lo hacemos naturalmente. Pero cuando te lo prohiben, cuando sabés que es socialmente inaceptable, sentís esa cosa en el estómago y el corazón que en algunos casos duele más que lo uno puede imaginar así, en teoría.
Me ubiqué en la realidad finalmente con Zaidan, mi primer alumno de buceo. Un jordano divino, re buen tipo. Sin saberlo, me ayudó un montón a reconstruir mi auto confianza que venía bastante vapuleada al mismo tiempo que yo lo ayudé a olvidarse de sus miedos y poder bucear.
Nos hicimos re amigos. Hablamos de mil cosas, nos hicimos mucha compañía on line, y vía BlackBerry, ya que él vive en Amman y venía a bucear los fines de semana. Pero hicimos una buena amistad que la verdad a mí me hacía muchísima falta y creo que a él también.
Cada vez que nos encontrábamos para bucear era una felicidad enorme para ambos. Se veía ese brillo en los ojos y esa sonrisa de oreja a oreja que me hacía acordar cuando arreglás un encuentro en un café de Buenos Aires con un amigo al que hace tiempo que no ves y te separan aún cuatro o cinco metros y no te aguantás hasta recorrerlos y apretujar al otro… Pero cuando él llegaba al centro de buceo mi impulso era ir a darle un beso y abrazo y me encontraba con esa mano tendida para saludarme como si yo fuese su dentista … no, ni siquiera. Yo a mi dentista lo beso y nos apretujamos un poco en el abrazo :))
Y lo hablamos y él me explicó cómo son las cosas acá y yo le expliqué cómo son las cosas en Argentina (y el resto del mundo no jordano, no saudí, bah…) y él fue muy claro: - Si estuviésemos del otro lado de la frontera, yo te daría un abrazo y un beso. Pero en Jordania, esto es así.
El único progreso que logré fue que nos saludemos como los negros al menos, agarrándonos las manos con saludos más rapperos. Yo a veces me olvido y cuando nos reímos por algo, le pego con el puño en el hombro o le toco el cabello pero le pido disculpas al toque o me voy rápido mirando para otro lado. Pero es un garrón.
Hace unos días tuve que llevar a bucear, en una especie de bautismo de buceo (otro tema para otro día porque acá, en este centro de buceo se saltean muchas reglas de seguridad…) a una nena de 9 años. Como es mujer y chiquita, la pude agarrar de la mano, abrazar y todo bien. Asi que la nena se ligó un montón de afecto debido a la carencia de afecto que tengo yo … Sí, ya sé, suena patético. Pero esto es así. Uno va buscando las formas de cubrir lo que acá no encuentra.
Pero bueno, igual mi amiga del alma, Mónica, cuando vino a visitarme se encargó de escandalizar un poco a la gente, dándome unos abrazos callejeros y plantándome besos en la mejilla delante del taxista (que sonreía mirando por el espejo, pensando vaya uno a saber qué…) y en una de nuestras excursiones, nos sacamos una foto con un taxista, abrazándolo como si fuéramos dos gatos de terror y el tipo chocho :)
Porque también está eso, ese doble estándar con el que la gente vive con su religión. Pero eso es tema para otro día porque es jugoso :)
Les mando un beso, abrazo escandaloso y más. Todo lo que no se puede hacer acá en Jordania en la calle. Los quiero mucho.
PD: Y para que vayan viendo algunas otras imagen, les paso un link que los lleva al album de Facebook (lo pueden ver tengan o no cuenta en Facebook) con algunas fotos de Aqaba, la ciudad donde estoy viviendo.
http://www.facebook.com/album.php?aid=297181&id=561454620&l=dd0179aa86
Monday, 21 March 2011
Y acá arrancamos … más vale tarde
Sí, bueno. Tal vez se preguntarán por qué recién después de dos meses y medio empiezo con el blog. ¿No habrá nada para contar que se toma todo este tiempo para pensar en algo?
No, nada que ver. Au contraire, mes amis… Hubo tanto desde el primer minuto que encontrar la oportunidad de sentarme y pensar por dónde empezar me llevó un tiempito. Además que la adaptación sigue y se sumaron otros temitas personales que absorbieron gran parte de mi energía y mis ganas de hacer cosas. Pero prefiero dejar eso para otra oportunidad pues hay gente que hay que dejar en el pasado en todo sentido, inclusive ni nombrarla en el blog… ejem. Ya se imaginarán de quien hablo…
Y acá estoy, en nueva ciudad, un nuevo país, nuevo continente, otra cultura, estrenando trabajo y profesión y aprendiendo mucho de todo, sobre todo de mí misma.
¿Por qué? Bueno, porque hay cosas acá que me resultaron increíblemente naturales desde el primer día y las tomé como propias y otras que en la puta vida voy a poder bancarme, y aún así, convivo con ellas. Algunas fantásticas costumbres que me hacen alegrar de estar acá y aquellas que me hacen pensar en tomarme un vuelo lo más pronto posible a cualquier lado donde el mundo vuelva a ser un poco más parecido al mío.
Y con todo, sigo acá y con la idea de ir de paseo a Argentina y volverme a seguir acá.
Pero vamos de a poco.
Para hoy elegí empezar hablando de una de esas cosas que adoré desde el primer momento, pues la viví apenas llegué en mi vuelo a Amman, la capital de Jordan, como a las 11 de la noche.
Mi vuelo de Amman a Aqaba era a las 7 de la mañana o por ahí y tenía que pasar la noche en el aeropuerto. Aeropuertito en verdad. No se imaginen Ezeiza ni nada así. Está bien pues tiene todo lo necesario y justo. Nada más. Un servicio en Inmigración fantástico. Te miran el pasaporte, ven que tenés la visa en orden y ya está. Nada de ese interrogatorio que te hacen los gringos en Miami (aunque te vean pasar cada 15 días) como asumiendo que todo el mundo se quiere quedar a vivir y trabajar ilegalmente… No. Tenés la visa sellada en el pasaporte y punto. Ni una pregunta. Buenas noches, gracias. Listo. Aduana, nada. Ni te miran lo que traés. ¿Quién va a traer algo de contrabando a Jordania? Nadie, hermano. A nadie se le ocurre acá traer algo de contrabando. Así que chau. Llegás y en menos de 10 minutos ya estás en el hall. Así que me encontré enseguida con toda la noche para mí, para pasarla en el hall donde hay un café y montones de asientos, casas de cambio y la oficina de información. Unos taxistas que te preguntan solamente una vez si los necesitás y si les decís que no, no te joden más.
Así que me voy al café con mi carrito con el equipaje (la maleta con el equipo de buceo, el bolso con la ropa y la mochi con la laptop, cámaras de fotos y demás más una bolsa con el tapado que llevé con el único propósito de usarlo en el frío de París). El café es abierto al hall y, obviamente, tiene Internet gratis y podés enchufar la laptop en los 12 enchufes que hay por todos lados. En mi éxtasis al ver que había bebida, comida, Internet, saco mi laptop, me instalo y me doy cuenta que hubiera estado bueno primero ir al baño. Le pregunto al tipo del café dónde está el baño mientras miro mi carrito, la laptop ya sobre la mesita con mi té y mi rollito de canela calentito y el tipo que entendió mi mirada inmediatamente, me dice: - Puede dejar el carrito acá.
Yo lo miré con cara de signo de interrogación y con una sonrisa me dice: - Acá nadie va a tocar nada. Nadie se lleva nada. Puede dejar eso ahí toda la noche y dormir en los asientos tranquila…
Inmediatamente me hizo acordar a lo que, irónicamente, siempre dice mi vieja: “Quien se va a llevar lo que no es de él…”. Bueno, acá es así.
Así que en una inspiración de fe inicial en mi nueva tierra, me voy al baño llevando conmigo mi mini carterita con el pasaporte, la tarjeta de crédito, la BlackBerry (tampoco la pelotudez…) y dejo todo lo demás. Y vuelvo y sí. Todo igual: la laptop en la mesa con el tecito y el rollo de canela y mi carrito con todas las cosas. Y sentí esa sensación instantánea de felicidad, del “yo esto no lo puedo creer” pero no solamente por la creciente inseguridad en Argentina. En todos lados. En Paris, que Liliana me decía cuando yo usaba la BlackBerry en la calle: - Guardá eso, Estela, que te lo van a sacar de la mano…. En la isla, que en los últimos meses que viví ya empezaron a haber robos a mano armada… Acá no hay crímenes. Muy rara vez un robo y lo agarran al tipo y ni pregunto qué le hacen. Ni quiero saber.
Pero por ejemplo, mis caminatas diarias (que ahora comenzaré a hacer a la mañana porque está por empezar el calor…) a veces las hago después de las 9 de la noche. Y por acá donde vivo no es el centro de la ciudad, son las afueras. Estamos a 8 km. de la frontera con Arabia Saudita. Así que yo camino una media hora hacia el Sur y entre un edificio y otro por ahí hay 500 metros. Es la carretera principal y está todo iluminado pero no hay nada. Ni gente caminando. Pasan algunos taxis, algún que otro auto en días de semana…
Para la policía, la ambulancia, la guardia costera, los milicos que están cuidando la frontera en su camino al trabajo, los transportes de los hoteles, más los autos particulares y los taxis. Todos preguntan: - ¿Necesita ayuda? ¿Necesita que la llevemos a la ciudad? ¿La alcanzamos a algún lado?
Pero yo sé que nada malo me va a pasar. Uno puede ir a la playa, entrar al agua a bañarse, a bucear, lo que sea, y dejar sobre los bancos de la playa o dentro del auto, todo. Bolso, celu, cualquier cosa. Nadie afana.
El mini resort/centro de buceo donde vivo, queda abierto y aunque lo cerrasen, se puede saltar la pared y cualquiera puede entrar. Está a 400 metros de la playa, medio entre montañas, como desierto de arena roja. Nadie se entera si hay gente alrededor o no. No importa. A nadie se le va a ocurrir entrar. Ni robar los trajes que están puestos a secar o el equipamiento.
Es la primera vez que vivo en un lugar donde no pongo bajo llave el pasaporte o la guita o las cámaras. En los hoteles, nadie va a tocar nada en los cuartos.
Bueno, ésa es una de las cosas a las que uno se acostumbra fácil porque te facilitan mucho la vida. Ahorrás mucho tiempo y te sacan un montón de stress de encima.
También la cuestión de saber que la gente acá no va a intentar joderte, cobrarte más de lo que corresponde, quedarse con el vuelto, etc. Inclusive los taxistas, que igual que en todos los lugares del mundo te pasan un precio mayor si sos turista. Yo les digo: - Yo no soy turista, trabajo acá y vivo acá. Y hasta voy a volver a llamarte para que me vengas a buscar si necesito taxi. Si me querés cobrar 10 dinares como a un turista, vamos mal, porque, primero: no lo voy a pagar. Segundo, olvidáte de mí como cliente. Negocio un ratito y si llegamos a un acuerdo, anoto el número y lo llamo si lo necesito después. A veces, cuando voy al centro al super, algunos de ellos para porque me reconoce y ya directamente me dice: Aryentin! South Beach? (ése es mi barrio) 4 dinar? Sabiendo que voy a tratar de bajarlo a 3 pero entre 3 y 4 vamos a arreglar precio…
Si no hablan inglés (mi árabe es re básico aún, solamente los saludos, algunas cosas de comida, los números…) no pierden la oportunidad de tener un pasajero. Llaman a alguien que hable inglés por teléfono y te pasan el celu para que arregles el precio y digas dónde vas con el improvisado intérprete quien luego le dirá en árabe cuál fue el arreglo…
Si uno no llega a un arreglo todo bien. Le decís: no, no me va. El te dice a mi tampoco pero buenas noches. Y todo bien. No te puteás ni nada.
Siguiendo con los taxis, a la noche, la gente que tiene auto o combis hace de taxi si es necesario. Si alguien te ve como esperando algo, así solari, para y te pregunta dónde vas. Le decís y por 1 o 2 dinares, cualquiera te lleva si va para ese lado. En general si es una pareja, o un tipo solo, está todo bien. Es siempre seguro. No me subiría a una van con 4 tipos… Qué se yo. Es seguro pero tampoco tentar a la suerte. Pero un tipo solo, una pareja, dos tipos y una mina, todo bien. Es la costumbre acá. La gente no se banca ver a una persona esperando sola en la calle. Menos una mujer. No es común y entonces asumen que necesitás que te lleven.
Como les decía, estas cosas son las que uno “adopta” y adora. Como estos atardecer que son bellísimos TODOS los días.
Las otras… bueno. Las iré contando en los próximos días pero para que se vayan dando una idea, a veces es como volver unos siglos atrás y de éste solamente mantener la tecnología.
Sigo creyendo que es muy enriquecedor vivir en una cultura totalmente diferente y que uno crece mucho. Lo que no sé es si vale la pena hacerlo por más que el tiempo necesario para un propósito específico.
Les mando un gran abrazo y nos vemos en un par de días. Inshallah J

