Tuesday, 29 May 2012

Cuando la realidad apalea los sueños...

Ok. Acá vamos de nuevo (ya las últimas entradas de este blog) y esta vez para hablar de cosas no lindas pero que merecen ser contadas pues, después de todo, tienen que ver con la razón por la cual me fui a pasar un largo tiempo a Jordania y me hicieron aprender muchísimo.

Deepak Chopra dice en su famoso (y muy interesante por cierto) libro ¨Las 7 leyes fundamentales del éxito¨, que cuando nos dedicamos a trabajar en aquéllo que hacemos bien y disfrutamos y que se supone es el don especial que trajimos a esta tierra, todo fluye y conseguimos lo que deseamos sin demasiado esfuerzo. Primero, porque amamos lo que hacemos. Segundo, porque estamos alineados con el Universo y nuestro propósito en esta vida.
Re lindo, Deepak. Pero claramente mi don especial y todo eso, no tienen nada que ver con el buceo.
No me malinterpreten, por favorrrrr! Amo el buceo y lo elijo sobre cualquier otra actividad (bue, digamos que empata con bailar tango). No soy la mejor buceadora del mundo ni la mejor instructora del mundo. Obvio. Pero buceo bien, lo disfruto, me hace sentir en un mundo de paz y armonía y cuando lo hago, créanme, no hay otro lugar o momento donde quisiera estar. Y cuando doy clases de buceo, ya sea a alguien que recién empieza o a un avanzado, disfruto con un placer indescriptible ver cómo superan un obstáculo, como empiezan a moverse con naturalidad bajo el agua o cómo se les ilumina el rostro ante el descubrimiento de un mundo y una sensación que para ellos era desconocida.



Siento que mi don o propósito o lo que sea, tiene más que ver con la enseñanza que con la específica enseñanza del buceo, sin embargo, cuando tuve que buscar trabajo pensé que juntar estas dos cosas que eran las que más disfrutaba (enseñar y bucear) era lo ideal.
Error. Error. Error. No porque no sea posible, sino porque mis primeras dos experiencias como instructora de buceo (ambas en Jordania) fueron super frustrantes y me quitaron las ganas. 
Obvio que ahora, si tengo la oportunidad, doy clase a amigos o gente que necesita más tiempo que otra para perder sus miedos o para lograr hacer alguna de las cosas necesarias para certificarse, pero la verdad que estos dos trabajos en Jordania me hicieron avivar que una cosa es trabajar gratarola y de onda, como lo hice en Grand Turk, donde la gente es más relajada, que tenerlo como obligación en un entorno hostil como el que me tocó.
Y allá voy con la primera parte.

Primera oportunidad de trabajo que me apareció en la página de PADI en el Mar Rojo, la acepté. Fue una locura porque yo nunca había estado en Jordania, no hablaba árabe y cuando el dueño del centro de buceo me dijo en Skype que Al Aqabah era un pueblo pequeño a orillas del Mar Rojo con excelente vida submarina, yo me quedé atrapada en eso de la buena vida submarina y me dije: cualquier lugar es bueno. Error error error. 

Pero no quiero enfatizar en las cosas que podría haber hecho mejor porque no tiene sentido. Lo que pasó, pasó como dice la canción y trato de no evocar los puntos específicos de mayores contratiempos. Recién ahora, un año más tarde, puedo relatar con un poco más de detalle cómo fue mi vida de enero a abril incluído en esa primera experiencia, sin que me provoque dolor de estómago (o ganas de ser contorsionista para poder darme a mí misma varias patadas en el culo...).

Empecemos porque Al Aqabah es un lugar deprimente, salvo por el buceo, y eso ya lo conté en los otros posts del blog. Si París es la ciudad del amor, New York la ciudad donde no alcanzan los días para hacer todo lo disponible y Buenos Aires la ciudad que no duerme, Al Aqabah es la anti-Paris, anti-New York, anti-Buenos Aires.  Sin embargo, yo siempre me las rebusco para encontrar algo lindo o estimulante en cualquier lugar. Pero Aqaba es un caso bien difícil.... 
Además yo ni vivía en la ciudad. El centro de buceo/hotelito estaba a 15 km de la ciudad (detalle que el dueño omitió en nuestras charlas y mails) y yo tenía un cuarto de  2 x 3 sin ventanas ni aire acondicionado ni baño privado. Tenía que vestirme y cruzar el área de la piscina a las 3 de la mañana si quería hacer pis. Todo es muy seguro ahí pero la verdad... es un garrón. Tampoco tenía una ducha en mi cuarto, así que tenía que usar las de los buceadores/as que son abiertas, así que me duché casi 4 meses siempre en biquini.

El lugar donde me contrataron (en realidad nunca vi un solo contrato ni para mí ni para nadie) se llama Aqaba Adventure Divers y los dueños son dos hermanos. Uno de ellos llamado Raid Abu Mafhouz, re normal, con quien se podía charlar, ver fútbol y tenía una actitud super positiva y que manejaba más la parte gerencial. El otro un gordo llamado Talal Abu Mafhouz que junta en su personalidad todo lo malo que uno se imagina de los hombres árabes y nada de lo bueno. Y como verán en la foto, ni siquiera lucía atractivo o atlético...





Para primera muestra ya bastan dos cosas que pasaron en la primera semana:

 1) Como yo no hablaba nada de árabe y Talal me dijo ya el primer día: Ni lo intentes. Te llevaría quince años aprenderlo... (sí, re macanudo), su hermano me dijo que todas las tardes, cuando los que vivíamos en el hotel nos juntábamos un rato a ver algo de fútbol (siempre partidos entre dos equipos del Medio Oriente que se imaginarán no es como ver a Boquita o el Barcelona o el City o cualquier equipo que sepa jugar...), podíamos hacer una clase de media hora y que en un mes y medio o dos me iba a sentir cómoda al menos para tener las conversaciones básicas que se necesitan en cualquier lugar. 
A cambio yo le di un par de ideas para mejorar el marketing del centro de buceo que era de terror. Aparentemente a Talal eso no le gustó y de un día para otro, su hermano desapareció. Me dijo que se había ido con su familia a Amman y estaría ahí unos meses. Nunca volvió al centro de buceo. 
2) A la semana de estar trabajando ahí, ya me había adaptado a cosas como el baño y la comida sin variedad y una vez por día. Lo que ellos llaman almuerzo pero es a las 5 de la tarde. También me había resignado a que el horario de trabajar arrancaba a las 8.30 de la mañana y se terminaba cuando el último loco de atar se le ocurría aparecerse a bucear. Eso podía ser a las 4 de la tarde o a las 8 de la noche. Pero lo que pasó fue que vino una argentina (Cecilia) a hacer un buceo de prueba (no conmigo sino con un tipo que a veces trabajaba en el lugar) y cuando terminó me dijo que este tipo la había invitado a cenar y si quería ir con ellos así charlábamos un rato. Obvio dije que sí. Al dia siguiente Talal me llamó para decirme que yo no debía socializar con las mujeres que venían a hospedarse en el hotel. Es decir nada de ir de shopping o a cenar o lo que fuera, porque (literalmente) ¨les sacaba a los otros empleados la posibilidad de tener sexo con ellas". (Sí, para los musulmanes son sagradas sus mujeres, pero las no musulmanas es como si fuera prostitutas)
Primero pensé que era una broma pero no. Para él, que sus empleados puedan acostarse con las turistas es como un bonus del trabajo y yo estaba interfiriendo.  Tampoco socializar con los huéspedes hombres, porque "en esta sociedad no está bien visto que una mujer salga con un hombre un día y más adelante con otro. Yo no tengo problema porque soy de mente muy abierta (sí, jajaja) pero si alguien se entera va a ser un problema". 
Tratando de contener la risa que me dio tan absurdo razonamiento y cuando me di cuenta que hablaba muy en serio, le dije que con respecto a socializar con hombres no tenía que preocuparse, ni él ni nadie se iba a enterar de lo que yo hacía de mi vida social.... (obvio que no entendió el sarcasmo). Y que con respecto a la noche anterior, cuando fui a cenar con el coquito ése y Cecilia, le iba a dar una información que seguramente él no tenía. Le dije que Cecilia era argentina y que los hombres argentinos son en general encantadores, divertidos y atractivos. Y por lo tanto el tipito que había ido a la cena, en una escala de 0 a 10, no raspaba ni un 2 para el gusto argentino. Que no se preocupase, porque estaba segura que ese tipo, ni aún estando en una isla desierta, podría haber tenido oportunidad con Cecilia. Y me fui a mi cuarto pensando un poco cómo iba a hacer mi trabajo sin socializar con nadie. Con el tiempo me di cuenta que era imposible.

Otras cosas se sumaron: la revolución en Egipto hizo que el turismo se desmoronara y nadie aportaba por el golfo, así que nada. En cuatro meses que estuve, solamente di cinco cursos y me tuve que aguantar unos cuantos árabes que no hablaban inglés y querían intentar bucear por primera vez en condiciones que PADI no admite ni por casualidad. Cosas que me daban temor ya que eran de mucha irresponsabilidad por parte del centro, pero Talal solamente pensaba en el dinero que él hacía, ya que los que trabajábamos para él solamente recibíamos un muy bajo sueldo básico y escasas comisiones tanto por cursos como por llevar gente a bucear. Talal permitía que gente que ni sabía flotar fuera a probar bucear, o que criaturas de 5 o 6 años intentaran lo mismo.... pero usando equipamiento para adultos... Increíble. 
Sumando a ello, yo era la única "fuera del mundo árabe" así que salvo el cocinero y un par de pibes de mantenimiento que hablaban poco inglés pero trataban de comunicarse conmigo (y yo con ellos en el básico árabe que comencé a aprender con una profe) todos hablaban árabe durante la comida o reuniones y eran tan boludos que decían algo de mí y me señalaban...

El único tiempo de felicidad para mí era cuando buceaba (siempre que no fuera con alguno de estos tipos que eran un peligro para sí mismos y para mí), cuando me iba a la ciudad a tomar un té con menta y fumar una shisha mirando partidos de futbol europeo o cuando me tomaba mis días libres para visitar algún lado lindo. 

La sensación de soledad y aislamiento era muy fuerte.  Por suerte, el segundo mes encontré a mi amiga Muzzayan, prima de mi profe de francés en Sofrecom, y mi vida mejoró mucho porque nos íbamos de charla y cafés o tragos al menos una vez por semana. Pero aún así, en el trabajo la padecía mucho. 

Con el correr de las semanas, Talal empezó a prohibirme socializar dentro del hotel. No quería que le diera mi dirección de email o Facebook a nadie. Me prohibió que ayudara a cualquier empleado a crearse una cuenta de mail o Facebook. La cosa no era solamente conmigo. Los empleados tenían prohibido poner fotos en FB e inclusive sacarse fotos con los huéspedes. Esto no aplicaba a mí, que yo hacía lo que quería en ese aspecto, pero eso fue incrementando la bronca de Talal, supongo. Me contrató fundamentalmente porque hablaba 6 idiomas y después no quería que hablase con nadie... Y yo, que soy medio boluda a veces, cuando no había trabajo de buceo, ocupaba mi tiempo reorganizándole el stock del centro, haciéndole planillas Excel con macros para mejorar su gestión y otras cosas por las cuales no recibía ni un mango extra del sueldo bajísimo que todos teníamos, mientras los árabes se rascaban bien lo que les permitía la túnica, sentados al sol, fumando como quien quiere morir de cáncer de pulmón ya mismo, tomando té con menta y mirando a las turistas en biquini y apostando quién se quedaba con quién (Nota aparte: nunca lograron ganarse a ninguna jajajjaa).

Mi amiga Muzzayan me preguntaba:- ¿Por qué no te vas de ese lugar de mierda? Vas a conseguir trabajo en cualquier otro lado. 
Pero yo me había comprometido a trabajar al menos cuatro meses y además Talal me dijo que me estaban tramitando el permiso de trabajo, me hizo ir a los exámenes de sangre y un montón de burocracia adicional (que yo pagué) y cuando vio que le creí, todo quedó en la nada. De hecho el trámite quedo iniciado pero no hizo nada más y cuando yo, muchos meses más tarde, ya estaba trabajando en otro lugar, me vino a ver para que declarase que no trabajaba más para él porque los inspectores de trabajo le reclamaban que pague el permiso o la multa por no haber cancelado el trámite. Quería llevarse mi pasaporte para hacer el trámite de cancelación... Sí, claro. Esperáme, gordo, que ya te lo llevo LOL.

En el último mes, todos los cursos que aparecieron, los dio él solamente para no pagarme comisión, así que gasté más plata que la que gané.

Lo único que me dio mucha satisfacción fueron mis alumnos. Zaidan (mi primer alumno de Open Water), Jude (una pre-adolescente divina que hizo su iniciación en buceo conmigo en contra de los deseos de su padre) y otros buceadores que conocí y me permitieron pasaron buenos momentos, como los españoles Noa y Joan que me hicieron reir muchísimo y con quienes nos íbamos de tragos a escondidas de Talal o Tali, una mina divina de Israel, que solamente para escandalizar al gordo, se despedía de mí con besos y abrazos y hablándome en un "argentino" perfecto que aprendió viviendo unos meses en Buenos Aires.


También la visita de mi querida amiga Mónica, que se alojó en el hotelito, y con quien nos fuimos juntas a Wadi Rum. Además fue tener familia conmigo por 10 días, hablando en castellano, riéndonos de todos los idiotas en sus caras, una especie de venganza por todo el tiempo que hablaban en árabe en mi presencia sin traducirme nada jajajaja. Cuando Mónica se fue, me pasé como una semana viendo el atardecer llorando y sintiéndome más sola que nunca. 

Un garrón. Pero bueno, pasó y en un mutuo deseo de liberarse uno del otro, terminé mi contrato inexistente con el gordo infame que no me dejó bucear en la última semana como castigo por haber ido al centro compartiendo el taxi con una yanqui que ahora estaba trabajando ahí, sin haberle pedido permiso. :) Esta yanqui me dijo que ella veía que al tipo le molestaba que los huéspedes preferían charlar conmigo y no con él, y en lugar de ver como una ventaja para que yo vendiera cursos o buceos, el tipo solamente lo veía como que él no podía controlar todo. Un boludo, bah. Igual era gracioso verlo cómo le gritaba a todo el mundo pero cuando su mujer venía al centro del buceo, bajaba la cabeza y le decía que sí a todo. Algo que pasa en prácticamente todas las familias ahí. El tipo se hace el malo pero la mujer lo tiene cortito.

No me dejó despedirme de nadie, ni hablar con nadie en los últimos cuatro días que estuve allí, pero igual saludé a los chicos de la cocina y mantenimiento que me ayudaron a conseguir taxi y me dieron una mano con el equipaje el día que me fui y que en su básico inglés me dijeron: "I miss Estela. I sad Estela goes. Talal not good man." con los ojos llenos de lágrimas.

Pero ustedes ya saben cómo siento que el karma opera en la vida todo el tiempo. Y en agosto, cuando volví a Al Aqabah, en un segundo intento de trabajar en lo mismo pero en otro lugar y borrar la imagen de mierda de los meses en ese primer trabajo, me enteré que todos los empleados del Aqaba Adventure Divers (divemasters, mantenimiento, cocina) hasta los que eran familiares de él, habían renunciado y ya estaban trabajando o en otros centros o en otros rubros. Todos con las bolas al plato del sistema dictatorial de este tipo, de la falta de claridad en sus negocios y de la forma que maltrataba a todo el mundo. Ahora le cuesta mucho conseguir alguien para trabajar que se quede más de dos meses y nadie de los que lo conocen quiere trabajar con él.
Por mi parte, yo aprendí mucho de mí misma, pero a un precio muy alto. Y me di cuenta que a veces, es bueno conservar algunos sueños como sueños. O tratar de hacerlos realidad en aquellas circunstancias que no les saquen ni un poquito de la perfección que tienen en nuestro corazón.

Los veo la próxima, con la segunda parte. Mi segundo trabajo en Jordan (que tampoco fue una cosa de locos de bueno) y un cambio de vida importante que ayudó a que hoy esté donde esté.
Los quiero un montón y los extraño, aún cuando los llevo conmigo no importa la latitud o la longitud que me albergue.

Sunday, 6 May 2012

¿Qué hacés, animal?



(Esta entrada fue escrita en noviembre del 2011, mientras vivía en Al Aqabah)


Tengo una serie de principios que serán los que evalúe, o mejor dicho, cosas que voy a requerir existan en el lugar que elija para vivir la próxima vez.
Una de ellas, por ejemplo, es el hecho que la gente no sea sucia. Que no tire la basura por todos lados como si la ciudad entera fuera un basurero. Si separase la basura para reciclar, sería lo ideal, pero si no, bueno... al menos que no ensucie alrededor.
La otra, que aproveche en lo posible los recursos naturales como el viento o el sol en lugar de contribuir a la polución.
La tercera, que uno pueda expresar públicamente el afecto, así como abrazarse y todo eso (que de eso ya hablamos en este blog hace tiempo...)
Otra, el respeto por los animales. No sé por qué últimamente encuentro en los lugares donde vivo que la gente ignora estas cosas con cierta arrogancia y hasta orgullo de hacerlo. Sí, definitivamente unos boludos.

Hoy y acá, particularmente, de las carencias indicadas anteriormente creo que la que más me molesta es la falta de respeto con los animales.
Algunos dicen que tiene que ver con algunos temas religiosos, como muchas cosas que tratan de excusar o explicar en estas tierras.
(Partamos de la base que el Corán dice: “Y para las mujeres son derechos sobre los hombres similares a las de los hombres sobre las mujeres. (2:226)” pero ya sabemos cómo son las cosas en la realidad).
La verdad que creo que tiene que ver con una falta de educación y con un desamor y respeto en general por los seres vivos. Además el Corán dice que los animales deben ser tratados con compasión y no ser abusados. También dice que no deben ser maltratados innecesariamente (y ahí viene la subjetividad del tema), que no deben ser “marcados” en la cara ni puestos a pelear entre ellos para entretenimiento. Al matar animales (para comer) tiene que ser con una espada bien afilada (qué tierno eso ...) y que la caza como entretenimiento no va. Pero como todo. Cada uno lee lo que quiere y lo interpreta cómo se le ocurre.

Ya sé. Es una opinión personal pero bueno, es mi blog, che.
Y no voy a volver a hablar de las ovejas que se matan en el Eid porque de eso ya hablé y son hábitos o tradiciones cuestionables pero allá ellos. O el no comer cerdo porque es sucio y se come su propia caquita (aunque el Corán dice más elegantemente que es porque es omnívoro y no herbívoro ....pero sin embargo, pueden comer pescado...)

También en otros lados hacen unas bestialidades que ni siquiera justifican con la religión como las corridas de toros, San Sebastian, los gallos de riñas y no sé cuántas porquerías similares que me hacen pensar por qué el ser humano considera que la inteligencia es lo que lo hace superior a los animales. No, flaco, lo que te hace diferente (y superior solamente si lo sabés usar...) es la capacidad de poder decidir ser un ser más evolucionado espiritualmente y actuar en consecuencia. Decidir entre hacer el bien o el mal... Pero ya me estoy yendo al carajo con el tema original de este post, como cada vez que me apasiono con algo.

Yo me refiero ahora al día a día. La falta de respeto o consideración diaria hacia los animales. Vamos por partes. Acá, en Al Aqaba, la gente no tiene mascotas en general. En Amman, sí, un poco más. Pero acá, no.
¿Por qué? Y, cosas de la interpretación del Corán, tradición, qué se yo.

No me voy a extender en muchos ejemplos. Vayamos a los clásicos. Hablemos primero de los perritos. Para el Corán son “ritualmente sucios” que no sabemos bien qué significa pero mi amiga Katja, la rusa que trabajaba conmigo, decía que seguramente es porque se lamen las bolas LOL. Pero bueno, las mujeres también son “ritualmente sucias” cuando están con el período y después del parto (40 días si tuvieron un nena y 80 días si tuvieron una nena...) y en este caso quiere decir que de ir a la mezquita, olvidáte, por ejemplo. Difícil entender entonces a qué se refieren con los perros, porque dudo que los perros quieran ir a la mezquita...

Los perros pueden estar en la casa para laburar: como guardianes o los perros que ayudan a los pastores. Y son re estrictos en esto de la ritual falta de limpieza al punto que en algunos lados fuera del Medio Oriente, cuando la policía en busca de terroristas entra a una mezquita les tiene que poner a los pobres ropes unas botitas para que no “contaminen” el lugar. Y los presos cuyas celdas han sido olfateadas por perros entrenados en busca de contacto con explosivos o cosas así, tienen derecho a ropa nueva y sábanas limpias y así siguiendo.

O sea los perritos, forget it. Me sorprendió no verlos en toda Al Aqabah y una o dos veces cuando vivía más cerca de la zona Sur escuché a unos ladrando pero la gente los apedrea como si fueran el diablo. Más allá que les tienen miedo.
Yo extrañé mucho el contacto y la familiaridad con los perros que solía tener en la isla, donde había unos 5 o 6 que venían a dormir al dock de la casa de la playa donde yo vivía y me acompañaban en mis paseos diarios. Durante el resto del día desaparecían hacia lugares donde pudiesen encontrar más comida (no tenían mucha onda con mi dieta vegetariana...). Así que me pasé meses sin contacto con perris hasta que en uno de los viajes a Israel, estuve en una casa donde el dueño tenía una perrita Lilu que tuvo que bancarse todos mis cariños interminables.


Pasemos ahora a los gatos. Y me refiero a los animales … por las dudas. Del otro tipo de gatos hablamos en otro post del blog...
Yo soy fan de los perros pero todo bien con los gatos. Me parecen lindos, independientes. Quiero decir que no soy anti-gato. Está todo bien con ellos. Bueno, estaba... Las cosas en al Aqabah cambiaron un poquito mis sentimientos hacia ellos. Por suerte al volver a Argentina, volví a mi estado de normalidad gatuna.
Pero los gatos de Aqaba... Por empezar tampoco son mascotas. Viven en la calle y por ende todos transan con todos y aparecen algunos gatos con unos colores rarísimos que nunca antes había visto. Pero el tema principal es que son salvajes mal, mal.
Como están siempre a la caza de cualquier tipo de comida, si uno está en un restaurante, en la parte tipo patio o terraza, tenés que estar a cuatro manos o hablando a los gritos para que se te dejen de joder. Primero se acercan y rodean la mesa y te miran, te miran, te miran. Si no les gritás un poco o hacés ademanes para que se vayan, se van a acercando de a poco. Primero se te suben a una silla o lo mejor que encuentren (la pared bajita al lado de las mesas, una maceta...) y si no lo rajás, se suben a la mesa. 



Y eso, si no les das nada. Si cometés el error de pasarles algo de comer, fuiste, porque entonces de alguna manera los demás se enteran y cuando te das cuenta tenés 12 gatos alrededor listos para saltarle al plato.



Al principio, cuando me mudé al centro de la ciudad, los veía en la calle y me parecían re lindos. Aún cuando en general están dentro de los volquetes donde se dejan las bolsas con basura, o directamente en la calle destrozando las bolsas que encontraban por ahí. Recuerden que dije que la gente es bastante sucia y deja basura por todos lados, pero en general los gatos prefieren las bolsas.



Hasta que una vez vi uno chiquitito, de unos pocos días, tal vez un par de semanas. Solito, pobre. Me acerqué para darle algo de comer, y el muy hijo de puta me amenaza con un rugidito de mierda pero que me hizo asustar mal. Listísimo para lanzarse sobre mi mano (la vacía porque la comida que tenía para él fue a parar a cualquier lado). Y ahí caí. Estos gatos son re salvajes y medio peligrosos y supongo que es también porque además de sobrevivir en la calle, la gente los trata como a ratas. Así que tomé distancia.
Sin embargo, empecé a observar que cada día me los bancaba menos. Cuando iba a tirar la bolsa de basura al volquete, siempre había varios por ahí y no me daban espacio para poner la bolsa porque andaban a los saltos medio rompiendo bolsas, medio matándose entre ellos. Un garrón. Perdía un montón de tiempo para dejar la basura y entonces empecé a observar cómo hacía la gente habitualmente para dejar cosas en el volquete.
¿Qué hacían? Simplemente tiraban la bolsa adentro sin mirar y que se jodan los gatos....



Y acá viene la reflexión de cómo uno va cambiando con las circunstancias y la parte más oscura va saliendo a la superficie... :)
En agosto pasaba y veía como los tipos tiraban las bolsas donde fuera en el volquete y pensaba: “Estos árabes son unos turros. No les importa nada de los bichos estos”. En septiembre, veía cómo los gatos esquivaban las bolsas y no podían evitar que me apareciera una semi sonrisa de satisfacción... En octubre, yo ya también tiraba las bolsas sin mirar mucho y sin importarme si había gatos o no en el volquete. Noviembre, ya le apuntaba a los gatos con las bolsas de basura, para ver si embocaba a alguno.... Ahí me di cuenta que ya tal vez era un buen momento para pensar en ir a vivir a otro lado....
Cuando uno empieza a adoptar los hábitos locales que van en contra de nuestra naturaleza, es una manera de tirar la toalla. De aceptar lo que no está bien y hacerlo propio.
Así que empecé a dejar las bolsas al lado del volquete y dejar que los gatos hicieran lo suyo. Digamos que quedamos en paz los unos con los otros: Yo no te emboco con la bolsa, vos no te me cruces. Y asi fue. Cuando ahora veo un gato, me cuesta creer que se comporte lo que nosotros consideramos “normal” pues, claramente, en la naturaleza está la adaptación al medio, y si uno vive entre gente que no te respeta, te agrede, etc. a todos nos sale de adentro el “gato de Aqaba” que está ahí agazapado.
Los dejo acá y después les sigo contando otras cosas.
Los extrañooooo.


Tuesday, 24 April 2012

Palabras, pelis, censura y silencio



Esto fue escrito en noviembre del 2011 :)

Mucho antes de venir por estos lados, ya me parecía interesante el idioma árabe. Por allá por 2001 pensé en estudiarlo pero al final me decidí por estudiar alemán. Aún así, los años siguientes, siempre siguió en mi cabeza esa idea de cuán interesante sería sumar a mi lista de idiomas extranjeros el árabe. Ya no pienso igual.
Mucho tiempo pensé que cuando alguien vive un tiempo en un lugar, si no aprende el idioma, es simplemente porque no tiene interés en integrarse o no le gusta la cultura, no se siente parte de ella ni quiere hacerlo. Sigo pensando lo mismo. Y aplica perfectamente a mi pérdida de interés por el idioma árabe.
Si bien he aprendido un poco y pienso seguir aprendiendo en las pocas semanas que me quedan de estar acá (detalles sobre eso en otra entrada del blog... je je ), la verdad es que no me importa mucho el hecho que hablo solamente un poco como para zafar. Todo gracias a Jacky Bedrossian, mi profesora de árabe que, además, hizo un librito bárbaro que me sirvió para salir del paso muchas veces.
Digamos que mi conocimiento alcanza para las conversaciones básicas, saludos, las cosas que necesito para comprar algo, para el trabajo y punto. Obvio que he adoptado algunas palabras y expresiones que están muy buenas y mezclo hasta sin darme cuenta en cualquier otro idioma sea castellano, inglés o lo que sea, pero en líneas generales no me interesa no entender lo que dicen y tener que hablar otros idiomas con la gente alrededor.
Pareciera que a la gente acá no le importa que los extranjeros entiendan. Más aún creo que les gusta no ser entendidos y aprenden el inglés que necesitan para tratar con turistas y lo mínimo. Lo hablan bastante cómico ya que no pueden pronunciar la “p” y dicen la “b” en su lugar.
Por ejemplo, la típica: “No broblem, blizzz” A veces lleva a confusiones también y a problemas, porque se suma también que tienen un orgullo a toda prueba, son exremadamente sensibles y están a la defensiva todo el tiempo, sobre todo los hombres. La comunicación es siempre un problema, inclusive entre ellos. Nunca esperan que la otra persona termine de decir lo que quiere y hablan uno encima del otro y a los gritos y entonces parecen que se están peleando todo el tiempo.
Es un idioma que no suena para nada suave, salvo en algunas canciones pero hablándolo a los gritos, digamos que menos suave todavía. De cualquier manera, tampoco lo hace fácil el hecho de que cada uno pronuncia diferente y que la escritura sea con caracteres diferentes. Pero bueno, basta de lamentarme. No me gusta y punto. Hablo lo que puedo y me alcanza. Y muchos carteles se entienden por los logos sin necesitar traducción ... :)



En la tele no hay problema. Tengo unos 400 canales de los cuales 380 son basura como en general en todos los países del mundo: canales de compra de todas las nacionalidades que se les ocurra, cadenas de noticias de varias naciones, muchos canales religiosos (musulmanes, obvio), varios de pelis de países del Medio Oriente y esos sí, todos en árabe sin una puta traducción, algunos canales que están también en todos lados con DW, TV5, BBC, un canal venezolano (que el dueño del departamento estaba re contento porque a mí me iba a gustar, ignorando el hecho de que es para los discuros de Chavez 90% del tiempo …. je je) y algunas otros de pelis internacionales con subtítulos en árabe. El único temita en las pelis viene con las imágenes que no se pueden pasar en Jordania. Supongo que esto se extiende a otros países árabes. Por ejemplo, los besos en los que se vea o se pueda imaginar que hay lengua involucrada... Esas escenas son eliminadas o salteadas en cualquier película. Me hace acordar a la peli Cinema Paradiso cuando cortaban todas las escenas de besos posibles... Lo mismo. Ni hablar cualquier otra cosa que venga como consecuencia de un beso. Obvio. Tampoco se escucha ninguna mala palabra así que los diálogos están llenos de huecos en la conversación porque cada vez que hay un “fuck” no se escucha nada . Como en algunos casos el corte de la escena se hace del beso o lo que sea que involucra una lengua es tipo preventiva, el resultado es que toman unos segundos antes y otros después y no se entiende un carajo de lo que está pasando.
Por ejemplo en la película “La boda de mi mejor amigo” en la escena en que Julia Roberts va a la glorieta a estamparle un chupón a su amigo en la víspera de la boda de éste, se ve cuando ella está con él conversando en la glorieta a unos dos metros de él y después cuando la novia de él (Cameron Díaz) sale corriendo, Julia Roberts detrás y detrás el tipo. No se entiende nada a menos que uno haya visto la versión no cortada de la peli.... De paso, acá también cortaron la escena en que el tipo le saca a Julia el anillo de compromiso que se le había quedado atascado en el dedo, con la boca. Eso de dedito dentro de la boca también es chancho y por lo tanto, censurado.
A veces, después de la 1 de la mañana, se les escapan algunos insultos pero muy rara vez...
Igual ya me acostumbré y si quiero ver pelis las bajo en la laptop y ya. “No hay broblema”
Es todo parte de la forma de comunicarse y adaptarse al código local.

Por ejemplo el tema de los nombres. Así como para nosotros los nombres árabes suenas todos parecidos, para ellos los nombres extranjeros también. O bien son parecidos o son difíciles de pronunciar o recordar. Por mucho tiempo, en este segundo centro de buceo, para el chofer fue muy difícil recordar o repetir mi nombre. Aparentemente Estela no es tan simple como siempre creí. Y bueno Decidió que me iba a llamar Sousan. No Susan, o Susana. No. Sousan que es el nombre de una flor acá en Jordania. Y el sobrenombre es Susu. Así que por un par de meses todos empezaron a llamarme Susu o Sousan. Al principio yo aclaraba: No, es Estela. Después fue más fácil aceptar el nuevo nombre. Acá es así. Es más fácil dejar de luchar con esas cosas. Katia, la instructora rusa, es Sara. Ahora parece que aprendieron y soy Estela de nuevo.
Al menos en el dive center. No así en el café donde les cuesta mucho entender mi nombre cuando hago un pedido y así las variantes son varias, como puedeN verificar en los tickets....



Este es ASTILA o algo así ...

 Y finalmente.... :)





Sunday, 22 April 2012

A 10 minutos de taxi de la sonrisa ...

Recuerdo que en abril del 2011, trabajando para Aqaba Adventures Divers (sí, el centro de buceo del gordo nefasto :))), como mi permiso de trabajo no estaba listo (y de hecho, nunca lo estuvo...), el dogor me dijo que tenía que salir de Jordania al menos por un día para poder después pedir un permiso más extenso. Agregó que lo más fácil y rápido era ir a Eilat, Israel, que queda a solamente 10 minutos de taxi del centro de Aqaba.
Digamos que allí está la frontera, uno cruza y ya está. El plan era ir un sábado por la tardecita y volver el domingo a la misma hora para este lado.
Sin tener mucho tiempo de organizar nada, ahí partí para la frontera y después de tener que pagar una multa ridículamente alta por haberme quedado más de un mes en Jordania (algo así como un euro y medio por cada día y yo llevaba como 2 meses y medio de exceso ..... Una bocha de guita que yo llevaba conmigo de casualidad), dejé atrás una vida para empezar 24 horas de una vida nueva, o mejor dicho,  conocida pero imposible de tener en la ciudad donde vivía.
Todo tiene su recompensa en esta vida :) 





Cuando uno sale de Jordania para cruzar a Israel en el paso de Eilat, hay unos 200 metros o algo así, que uno camina entre un país y el otro. Parece como en las películas, cuando intercambian espías. Yo no sabía con qué me iba a encontrar, pero ya al llegar del otro lado lo primero que noté es que la gente sonreía otra vez!!! Más allá que todo está super organizado. Desde las flechas que van indicando por dónde caminar y qué hacer primero (seguridad, inmigración, aduana), todo bien iluminado, los empleados todos super correctos y todo  es muy seguro. Hay gente que se pone loca porque uno tiene que contestar preguntas sobre las razones por las que va a Israel, dónde vive, qué hace. En fin, todo lo que a uno le pregunta en Inmigración en cualquier lado pero en Israel te preguntan bastante más. 
La verdad, yo me sentí super bien tratada, siempre dije la verdad y ya está. Además no me lo tomo como una invasión a mi privacidad. Es un tema de seguridad y punto. 
Una agente de inmigración me preguntó por qué había decidido ir a trabajar y vivir en Jordania y no en Israel. Yo les contesté: Porque ni hablo hebreo ni soy judía. Y ella me contestó con un tono neutral pero una semi sonrisa que no pudo ocultar: Usted tampoco es musulmana, ni habla árabe...
Y la verdad, yo también empecé a preguntármelo. 

Así que, bueno, así fue. Una hora después que había salido de mi casa, ya me había tomado un taxi y estaba en el medio de Eilat que es re chiquito pero tiene todo. 
Imagínense, comparado con Aqaba, Eilat es Miami o algo así :))  

Por empezar, como les decía antes, la gente es super descontracturada, buena onda, afectuosa. Para mí fue sentirme otra vez en el "mundo real". Y disfruté ese día muchísimo. No tenía la menor gana de volverme pero, bue, había que trabajar.

Pero la verdad, eso sentó un precedente enorme en mí. En agosto, ya en mi nuevo trabajo, me pasé casi un mes trabajando sin tomarme ni un día libre, para juntar cinco días y hacer un viajecito. 
Esta vez fui a Tel Aviv y Jerusalén. 
Apenas crucé la frontera, e iba caminando esos 200 metros, tenía una sonrisa en la cara que no me podía sacar de ninguna forma. Era una sensación de felicidad de saber que unos pocos metros estaría nuevamente en Israel, disfrutando la libertad de estar con gente como yo, de vestirme como quisiera, donde la gente se puede abrazar y besar en la calle, algo que yo no veía y realmente extrañaba ver estando en Jordania.
En Eilat me tomé el bus para Tel Aviv, re feliz y con mucha expectativa.

Me conseguí lugar en la casa de un coachsurfer que me podía albergar por dos noches y después me fui a un hotel. El día que llegué nos fuimos con él, su novia y otras dos chicas a una manifestación donde hubieron más de 300000 personas protestando contra el alto costo de vida. Todo re tranqui, sin ninguna violencia. La gente iba con hijos chiquitos sabiendo que no hay ningún peligro. Hasta los canas manifestaban porque sus sueldos son bajos y no da para pagar lo caro de alquileres y demás. Fue una buena forma de empezar el viaje. 





Después de Tel Aviv, me tomé un bus y me fui a Jerusalén y caminé mucho. Pasé un par de horas al lado del muro haciendo meditación mientras la mayoría de la gente rezaba o dejaba papelitos pidiendo cosas. Es un lugar impresionante. 
Cuando vas ahí, te hacen tapar los hombros y el cabello y ni hablar si tenés una remerita ajustada. Te piden que te cubras para demostrar "respeto". Me suena más a que si las mujeres no se tapan bien, la mayoría de los tipos se distraen mirando mucho y no rezan ni a palos :) pero bueno, hay que seguir las reglas y yo me tapé los hombros y me puse un velo para cubrir el cabello porque yo seguía siendo una locarda que andaba por el Medio Oriente mostrando el cabello. 



Volví a casa con mucha más energía pero también fue difícil volver a los modelos islámicos que en Aqaba son más fuertes que en Amman u otros lugares. Pero siempre conservando esas ganitas de volver a Israel pronto. Y así fue.
La siguiente vez que tuve que salir por temas inmigratorios (sí, en este segundo trabajo tampoco hicieron el permiso de trabajo.... parece que es una tradición ya) me fui por dos días nuevamente a Tel Aviv y ahí aproveché para hacer "cosas bien de ciudad". Ir a la peluquería, ir a comer a un buen restaurante, ir a un shopping. Poder tomarme el tiempo de conversar con la gente.

Después, en noviembre, encontré que necesitaba tramitar un certificado de antecedentes policiales o su equivalente para empezar a hacer las cosas para mi siguiente permiso de trabajo, esta vez ya en el Caribe. Como en Jordania no hay representación argentina (ni embajada ni consulado), las opciones eran: Egipto (que ya se estaban agarrando a los palos otra vez), Siria (ni hablar .... habrá que esperar unos cinco años con suerte para visitar ese país porque se siguen matando mal mal), Israel o los Emiratos (que sale bastante carito). 

Así que allí partí otra vez para mi cuarta visita a Israel. Esta vez incluyó un parte de Palestina también ya que había albergado en casa a un coachsurfer español que da clases de matemáticas en la universidad de Palestina y me había invitado a ir a su casa donde vive con otra española. Así que en este viaje hice mi trámite en Tel Aviv, de allí me fui a visitar primero Haifa (el lugar más lindo que vi en Israel) y de ahí con unas lluvias tremendas me fui a Hebron en Palestina, vía Jerusalén. El tiempo estuvo horrible pero me fui con los españoles y un par de palestinos a Belén a bailar la primera noche a lo que ellos llaman "una disco cristiana" y la pasamos bárbaro. Es raro, porque en Palestina hay cristianos, judíos y musulmanes. Los judíos y musulmanes odiándose de una manera visceral y tratando de convencer a todo el que está dispuesto a escuchar, que Palestina es de ellos y no del otro.
Empiezan que en tal año era nuestra y ellos se la robaron. Que en tal otro la recuperamos y después esos chorros la volvieron a ocupar... y si uno los deja seguir hablando, llegamos a Moises y no se termina más. Así que yo a todos les decía: sí, sí, sí, sí. Y listo. A los fines prácticos tanto para entrar a mezquitas como a sinagogas, lo mejor es decir que uno es cristiano y ahí nadie te jode. Si no, si sos musulmán los soldados israelíes te revisan hasta las cavidades. Si sos israelí, los musulmanes te escupen (sí, te escupen...) y se arma cada bardo que te la encargo.
Además en Hebrón están los musulmanes más rígidos. Todas las mujeres tapadas y en los restaurantes y cafés hay un salón para los hombres y otro que ellos llaman "para familias" donde van las familias y las parejas o las mujeres solas. 
Yo fui con el gallego a ver un partido del Real Madrid a un café y nos mandamos, obvio, para la parte de familias pero el dueño no tenía tv para ver el partido ahí, así que hizo una excepción y me dejó ir al salón de los hombres. Unos veinte tipos que estaban tomando licuado de manzana o té con menta (de alcohol ni hablar...) y fumando shisha, nos miraron como si estuviésemos profanando un templo. El gallego y yo tomando tecito y comiendo papas fritas que nos trajimos de otro lado porque en los cafés no venden comida, y éramos los únicos dos que gritábamos al televisor durante el partido.

Al día siguiente me fui de paseo a Belén todo el día y realmente todos esos lugares valen la pena. Una muy buena energía y tanta historia y cosa mística que uno se siente que está en otra época.

El trámite que hice en Tel Aviv, incluía que tenía que ir a buscar nuevamente el certificado con un mes después así que en diciembre fui a hacer mi quinto viaje a Israel y pasé un par de días muy lindos. Esta vez fui de Eilat a Tel Aviv en avión y el vuelo fue más corto que el tiempo que estuve en el aeropuerto entre el interrogatorio que me hicieron por haber estado en abril en Egipto unos días, y que me desarmaron toda la mochila y le pasaron reactivos a cada puta partecita para ver si había estado en contacto con explisivos. Muy correctos los de seguridad que eran todos rusos y, como se imaginarán, no sonríen ni mirando a Olmedo. 
En Israel hay casi ocho millones de habitantes y entre ellos hay más de un millón de rusos que inmigraron a partir de 1989 y están por todos lados.
En este último viaje (bueno, último por ahora...je je) a Israel, aproveché en Tel Aviv y fui a una clase de tango de una argentina muy famosa que todos los profesores y bailarines conocen. Todo el que va a Tel Aviv y disfruta el tango, va a alguna de sus clases. Su nombre es Silvia Rajschmir y fue lindísimo estar ahí, aprender, bailar y hasta participar de la celebración de cumpleaños de uno de los alumnos. Acá también, Silvia y yo éramos las argentinas. El resto, dos israelíes y como doce rusos, que bailaban muy bien.






En fin, esos cinco viajes fueron una hermosa experiencia y una gran sorpresa pues no esperaba encariñarme tanto con un país que siempre sentí muy lejano y sobre todo al que siempre temí ir por los constantes conflictos bélicos. Supongo que luego de vivir en Jordania y acostumbrarme a estar rodeada de países en quilombo constante, el estar en Israel fue como un oasis donde me sentí muy segura y cuidada.
Sumemos a eso la comida riquísima, los hombres bellísimos, la riqueza cultural,  y sobre todo la calidez de la gente (más el haber disfrutado un poquito del tango) les podría decir que fue como estar en Argentina por un ratito.

Y así pasan los días....

Y sí, mis queridos todos. Pasó la primavera, pasó el verano y yo en el medio del trabajo, la idea ya sólida de cambiar de lugar y otros temitas más que ya les iré contando, fui escribiendo a medias las cosas que iban pasándome y pasando en general en mi Medio Oriente. Y fueron quedando en una carpeta de borradores con la idea "cuando me haga un rato empiezo a subir los comentarios al blog". 
Y los días fueron pasando. Y yo queriendo más dormir que escribir. O tratar de encontrar alguna cosa que me diera así, un ataque de endorfinas en el medio de la vida en Al Aqabah. Pero no. Nada pasaba. O mejor dicho, pasaban cosas minúsculas, de todos los días que valían la pena como para escritas, descriptas y disfrutadas con ustedes. Pero la verdad, mi ánimo no estaba muy para encontrarle el lado divertido y ponerme a escribirlas más que a medias. 

Y eso hice. Fui escribiendo un poco para mí y ahí fueron apilándose, incompletas y con un aire de tristeza que parecía poco apropiado para subirlas al blog. Y nada. Cuando me di cuenta ya era diciembre y me dije: "Ahora que voy a pasar dos meses en Argentina voy a tener tiempo para ya poner al día el blog y cerrar ese capítulo de mi vida..." 
Pero no, el tiempo pasó y hasta ahora no me hice ni mi espacio ni mi momento para seguir... Pero hoy sí. Llegó la hora de agregar aquellas historias que me faltaron contar y poder cerrar la puerta de este blog que tanta compañía me hizo en todos esos meses (casi un año) de Jordania.

Se preguntarán: ¿Y ahora cómo va a hacer para escribir lo que pasó en tres meses? Bueno, no. Claro que no voy a escribir todo, sino aquellas cosas que me sorprendieron (bien o mal) y que creo ameritan un lugarcito en éste, mi rejunte de anécdotas charladas en porteño, para que se sientan un poquito más cerca de esa tierra tan lejana donde, vaya uno a saber por qué, se me ocurrió ir a pasar un tiempo que fue difícil pero que me enseñó mucho. Sobre todo de mí misma.
Y arrancamos en un ratito, nomás...







Wednesday, 21 September 2011

Y me quedé con las ganas ...

¿Se acuerdan que estaba esperando el fin del Ramadan, alias el Eid, o más precisamente Eid al-Fitr, para ver Aqaba vestida de fiesta? Bueno, todavía estoy esperando.... Y no porque el Ramadan siga, porque en realidad terminó sorpresivamente el 30 de agosto cuando todos esperaban que terminase el 31. De repente, el 29 a la nochecita todo el mundo andaba diciendo que al día siguiente no se ayunaba... 
La verdad, me entristeció un poco, porque como ya les dije, disfrutaba esto del silencio y las calles tranquilas sin gente hablando a los gritos y dejando suciedad por todos lados pero bueno...
La cuestión es que tenía expectativas por ver cómo celebraban el fin del Ramadan y me encontré con ...  nada.
Ni desfile, ni fiestas, ni celebración, ni joda en la calle, ni música, ni baile en Aqaba. La gente va a visitar a sus familiares y a ponerse al día con la comida parece... 
Eso sí, nadie trabaja por unos cuantos días (bueno nosotros sí). Todos se van a algún lado tipo de mini vacaciones, entonces a Aqaba se viene mucha gente de Amman a hacerse el finde largo y trabajamos mucho porque la gente se mandó a venir no tanto a bucear como a hacer jet ski y andar en banana-boat y otras cosas así..
Increíble cómo la gente gasta dinero en cantidades increíbles acá en esas pelotudeces. No podía creer cuando vi un recibo por un grupete de 10 pibes que en un saque se gastaron en efectivo 700 euros para salir en 5 jetskis por 15 minutos. Se gastaron un sueldo de acá en 15 minutos ... 
Otros se divirtieron en la playa, tomando sol o jugando voley. Va fotito. Ya sé parece raro pero no... Es la vestimenta para jugar voley también. No es cómodo pero es lo que hay...

En fin. La cuestión que de festejo ni hablar. Se vio solamente en que los negocios estaban cerrados por varios días, algunas empresas daban promociones tipo 2x1 como la empresa ZAIN de celulares e internet dio, por ejemplo recargas de tarjeta promoción por esos días y cosas así. Pero de hacer algo divertido, olvidáte.
Me enteré también que el 6 de noviembre (el décimo día del último mes del año islámico que este año cae el 6 de noviembre....), se va a celebrar un segundo Eid que se llama Eid al-Adha donde se conmemora la voluntad de Abraham (o sea Ibrahim en árabe) de amasijar a su hijo Ismael (alias Ismail) como un acto de obediencia a Dios, pero Dios vio que Ibrahim se lo había tomado re en serio y dijo bueno.. bueno, tampoco la boludez e intervino y dijo, ok, ya vi que estás a full con la fe y a mí me re va si en lugar de matar al pibe, matás a un carnero.


Entonces se celebra matando a los pobres animalitos (que nada tienen que ver con las huevadas que la gente se melonea en nombre de los libros sagrados) y la carne se divide en tres partes. La familia conserva una tercera parte de la cuota, mientras que otro tercio se da a los familiares, amigos y vecinos, y la otra tercera parte se da a los pobres y necesitados. O sea todo el mundo (árabe) se pone al mango con el colesterol acuchillando a las pobres ovejas y atragantándose con los bichos propios y los regalados.


Según me contaron por acá, no es muy agradable el espectáculo porque mucha gente mata las ovejas así en la calle y deja los restos tirados por todos lados. Un asco.... Pero ya lo presenciaré en ese momento, habiéndome tomado el correspondiente Reliverán para evitar la náusea....


Los veo dentro de un ratito... hablando de sacrificios, me tengo que ir a hacer mi hora de descanso en la playita... besos a todos.





Eid al-Fitr,
Eid al-Fitr,

Monday, 19 September 2011

Un feliz rincón de Buenos Aires en Jordan


Si bien tengo unas cuantas entradas preparadas para el blog, hoy necesito poner ésta que estoy escribiendo a pocas horas de haber regresado del Festival de Tango de Jordan. El segundo que se hace aquí, organizado por el estudio de tango llamado The Tango Studio creado y dirigido por una pareja de jordanos, Mohammad y Dareen, que recibe un grupo numeroso de adictos a nuestra música rioplatense que va creciendo día a día en la capital del país.

El año pasado, el festival se repartió en milongas y clases y paseos en Amman, Jerrash, Petra y Wadi Rum. Muchísima gente vino de muchos países de Europa. Este año vino menos gente debido a la situación política de los países que nos rodean. Ya saben, la gente se asusta bastante pensando que les va a tocar algo por estar en un país vecino... Lo de siempre.
Si tengo que resumirles la experiencia de este festival, es super fácil: fueron los cuatro días más felices que he pasado en Jordania desde que he llegado. Una gente extraordinaria, que ama el tango y disfruta aprender y bailar. Muchos de ellos, excelentes bailarines, otros entusiastas estudiantes y todos apasionados por nuestra danza. Cada uno cuando me preguntaba de dónde era y yo le contestaba que era de Argentina, me decía: - Ah, entonces sos una gran bailarina de tango!. Y yo le contestaba: No! Soy una amante del tango, que no es lo mismo.... Porque es la verdad. No tengo mucha continuidad con mi práctica de tango (algo que tengo que cambiar empezando por mudarme a algún lugar donde la gente baile....y pasarme un par de meses enteros en Buenos Aires tomando clases y practicando diariamente ) y eso hace que cometa errores y además no progrese demasiado en mi nivel, pero igual disfruto mucho bailando y aprendo en cada clase y cada oportunidad que tengo.
Sumado a los estudiantes de este estudio donde se mezclan jordanos, con ingleses, canadienses, ucranianos y otros, había personas de otros países que vinieron para el festival específicamente. Entre ellas una española divina que trabaja en la embajada de España en Etiopía y su hija que vive en España. Marisa y María. Y por supuesto los profesores invitados que eran los que daban los talleres especiales del festival: Leo Calvelli y Eugenia Usandivaras, una pareja de argentinos que viven en Italia.
Acá con Mohammad y Dareen que me hicieron sentir tan como en casa durante todo el festival y con muchas ganas de volver a Amman a participar de sus clases y milongas.





Todo estuvo armado de una manera divertida y cálida. Los dos primeros días con clases a la tardecita en el estudio y a la noche milongas en dos hoteles muy lindos de Amman. Al comienzo de las primeras clases de cada día, me pidieron que ayudase a traducir porque los profes argentinos hablan muy bien francés pero con el inglés andaban menos seguros así que di una mano en eso hasta que la traductora más oficial llegaba (una colombiana adorable) y Leo, después de la primer clase, ya me dijo que había disfrutado mucho las traducciones que yo hacía porque le daba la libertad de expresarse en una forma re porteña y sabía que yo podía interpretarlo y pasarlo al inglés tal cual. Esas cosas que uno entiende al toque pero que es difícil explicar a otro que habla español pero es otro español.

Ya a los 15 minutos de encontrarnos con Leo y Eugenia era como haber estado tomando clases con ellos desde siempre. Se estableció ese vínculo de onda que se da entre gente que vive afuera pero conserva el humor familiar tan nuestro.

Ellos ya habían estado para el Festival del año anterior y son muy queridos por la gente del estudio.

Luego el viernes a la mañana, parte del grupo se quedó en Amman y el resto fuimos a continuar la segunda parte del Festival en Wadi Rum. Un desierto a 35 kilómetros al norte de Aqaba. Hermoso lugar en el que yo ya estuve hace unos meses cuando Moni vino y en el que uno puede quedarse a acampar. Detalle importante sobre este campamento donde estuvimos que se llama Jabal Rum Camp. Acá pueden ver nuestras carpas que van desde las más simples con dos camitas con sábanas, frazadas, toallas, etc. hasta las super cool con cama matrimonial y baño adentro. Los baños en este campamento (para los que nos tocaron carpas no "en suite", están muy buenos con montones de duchas y toilettes, todo muy limpio con agua caliente. Todo bien. No todos los campamentos son así. Los hay más simples, donde las instalaciones son más modestas y además no se puede hacer ruido, escuchar música, etc.

La tercera y cuarta milonga se realizarían allí pero ya no más clases.
Llegamos cuando ya era de noche, comimos una cena muy buena y nos asignaron las carpas. Después nos fuimos a tomar duchas y prepararnos para bailar. Un detalle: Había un grupo de franceses que estaban bailando (bue, bailando... intentando bailar música árabe que es parte del entretenimiento del campamento...).
Cuando se terminó, se sentaron todos alrededor y nosotros que no éramos ya más de 6 o 7 parejas de baile, salimos a bailar tango y los franceses nos miraban así con esa falta de expresión tipo cara de vaca que ve pasar el tren... (o podríamos decir cara de perro que se lo están culeando...) lo cual era un poco incómodo porque nos sentíamos como ratas de laboratorio.
Así que Leo paró todo y ofreció una clase de tango a los franceses. Primero ninguno se animó así que nos pusimos a invitarlos con cierta presión a que salieran a la pista a intentarlo al menos, utilizando desde métodos sutiles de convencimiento (¨miren que buena oportunidad de probar los primeros pasos de tango con profesores venidos de Argentina....¨), hasta la pública humillación, como en mi caso, de arrodillarme frente a un francés y suplicarle delante de su esposa que me concediera el honor de hacer sus primeros pasos en el tango conmigo.... Obvio que lo hizo je je
Y bailamos unas horas. Muy loco bailar en un lugar donde alrededor hay beduinos y camellos, en el medio del desierto con el cielo más estrellado que vi en mi vida . Teniendo que cambiar los tacos por zapatillas porque hay arena sobre la pista por todos lados. Pero muy lindo. El sábado fuimos a la mañana a hacer un recorrido en jeep por la reserva que yo ya conocía pero estuvo bueno hacerlo con todo el grupo. Era arena roja. Divertirse como en el colegio en viaje de egresados. Reirse de boludeces. De todos, de uno, de lo que ves. Todo muy relajado.
Acá los profes argentinos Eugenia Usandivaras y Leo Calvelli (dos divinos y con los cuales me sentí como si los conociera de toda la vida...), bailando sobre la arena para la hinchada ...

Volvimos, almorzamos, todos muertos de calor y sueño porque la noche anterior nos quedamos hasta re tarde con Leo y Eugenia que juntamente con las españolas me han hecho reir hasta las lágrimas y el dolor de estómago. Creo que nunca me he reído así estando en Jordania. Nos hemos pasado horas charlando, contando chistes mientras nos tomábamos unos tragos aguados y fumando narguille después de las milongas, de esa manera que uno solamente puede hacer cuando comparte el idioma, el humor y esos códigos locales porteños mezclados con los madrileños. Fue genial. 




Esta mañana fui yo la primera que se fue. En el campamento había un grupo de franceses que venían en bus a Aqaba y se ofrecieron a traerme porque el resto del grupo se volvía a Amman. Fue difícil dejar a mis compañeros de milonga y de risas. Pero lo hice con mucha alegría y agradecimiento. Realmente disfruté tanto estos días, que ahora sé que quiero y necesito vivir mejor y más feliz estos meses que me quedan acá. No puedo aceptar menos.

Me di cuenta que vine acá para disfrutar el buceo y ni siquiera estoy buceando lo suficiente porque estoy mucho más tiempo fuera del agua que dentro de ella, simplemente porque estoy haciendo muy bien el trabajo de organización y papeleo del dive centre, entonces quieren que siga haciéndolo...

Casi no estoy enseñando a bucear. Y no es lo que me hace feliz. Entonces como dicen acá Khalas! Suficiente. A bucear más y si no, me voy antes de lo previsto. Más buceo y a buscar más oportunidades de viajar más a Amman u otros lados donde pueda bailar tango, desde ahora hasta el momento que me vaya a París en mi camino a Buenos Aires. Yo creo que si uno toma una decisión de cambiar su vida, de dejar atrás su hogar, sus afectos, una parte tan fuerte de su corazón para ir detrás de algo que desea y que es visceral como es para mí el buceo y la vida al aire libre... y no lo hace, de qué vale el cambio? Así que … bueno, nada. A bucear, a bailar tango, a viajar más por acá hasta el momento de despertar en el medio de la noche sabiendo cuál es el próximo destino. La vida es para mí un día por vez. Pero de ese día tenemos que hacer lo mejor. Aquello que nos llene el corazón.

Cuando buceo siente el corazón pleno. Cuando bailo siento el corazón pleno. También cuando me río a carcajadas. Cuando estoy con la gente que amo. Cuando viajo. Cuando me tiro entre mis almohadones en mi casa de Buenos Aires y respiro ese olor a ¨mi lugar¨. Cuando escribo. Cuando enseño y/o aprendo, especialmente idiomas.

Releo lo que escribí y me siento bendecida. Mi corazón está pleno en muchos casos. Tengo que aprovechar todas esas oportunidades.

Aquí, en Al Aqaba, el lugar que elegí este año para vivir, astutamente o en una elección hecha como el culo en la desesperación de encontrar pronto un trabajo y olvidarme de un amor destructivo, como sea. De todas esas cosas puedo bucear, escribir, bailar sola, viajar un poco, ponerme las pilas para aprender más árabe. Ok. A hacer eso entonces. Lo más posible. Lo mejor posible.

Que de siete cosas, son dos bien y tres más o menos. Y las otras tres (reirme a carcajadas, disfrutar mi propio hogar y estar con quienes amo) ya vendrán cuando esté en otros lugares pronto, pronto. En Beirut en octubre, en Francia cuando tal vez vea a Marcela y Liliana de pasadita, o en Madrid visitando a Pato o a Alejandra o a Alejandro, en la isla, o Miami y :) en Argentina el mayor tiempo posible hasta mi próximo trabajo.
Bueno, obvio, ustedes pueden acortar este tiempo de espera rompiendo el chanchito y viniendo a visitarme.... Siempre hay lugar para uno, y dos si nos apretamos un poco. Ya saben.Par de fotitos del Festival y demás, y después les mando el link de Facebook cuando tenga las demás.